El presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn, criticó a los países ricos, pidiéndoles que destinen más ayudas para el desarrollo de las naciones pobres.
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Wolfensohn dijo que en vez del 0,7% del PIB de cualquier país donante, o sea 160.000 millones de dólares en todo el mundo, los países ricos sólo han puesto a disposición entre 50.000 y 60.000 millones de dólares.
"No hemos hecho lo suficiente", agregó el titular del Banco Mundial, que dejará su cargo en mayo, luego de diez años en funciones.
egún el funcionario, los países donantes ahora son más conscientes de que la pobreza también es un tema de ellos y, asimismo, los países en vías de desarrollo entienden cada vez más que deben usar el dinero razonablemente y deben combatir la corrupción.
"Los pobres no quieren limosnas, sino la posibilidad de determinar ellos mismos su futuro", agregó.
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