Bancos presionan por la venta de Garbarino

Economía

El fondo de inversión Inverlat compraría la cadena de electrodomésticos por el monto de su deuda. Así los acreedores podrían cobrar.

Muy poco le duró la paz a la cadena de electrodomésticos Garbarino luego de que anunciara en agosto pasado que había logrado reestructurar exitosamente su millonaria deuda bancaria que asciende a poco más de $3.880 millones. Ahora, sus principales acreedores, el Banco Galicia y el Santander Río, presionan para que se ejecute la venta de la firma y suena como interesado el fondo de inversión Inverlat, que tiene dentro de su portfolio a la reconocida marca de alfajores Havanna, entre otros activos millonarios.

Lo cierto es que la compañía venía muy complicada financieramente luego de acumular años de caída en las ventas, incremento en los costos y menor margen para brindar créditos, por lo que la reestructuración de su deuda fue la salida más ordenada para acomodar su situación. A cambio la empresa les había cedido a los bancos parte de su capital accionario, lo que representa además la capacidad de decisión en caso de que se analice una posible venta. Pese a que durante meses los responsables de Garbarino negaron esta posibilidad y se mostraban confiados en la cancelación de sus pasivos y la recuperación de su tenencia accionaria, ahora la realidad demuestra que los bancos encontraron un interesado firme y están dispuestos a ejecutar la venta para cobrar el capital prestado.

Según se desprende de los registros del BCRA, a la fecha la empresa tiene una deuda bancaria de poco más de $3.800 millones, el 40% tomado con el Banco Galicia, el 39% con el Banco Santander y el resto se reparte entre otras entidades bancarias entre las que se destacan el Banco Nación, Provincia, Ciudad y Patagonia.

Justamente el fondo Inverlat estaría dispuesto a desembolsar por la firma el valor total de su deuda y ni un centavo más, consiguiendo de esta manera un jugoso recorte de su valor real de mercado.

En este contexto, representantes de Garbarino habrían entablado conversaciones con firmas locales como Frávega y Newsan para sumarlos como socios estratégicos y, por supuesto, capitalistas, para así saltear el escenario obligado que le planteaban sus acreedores; pero no hubo avances concretos y hoy la cadena que tiene más de 200 locales y emplea en forma directa a alrededor de 3.500 personas no tiene más tiempo ni margen para maniobrar.

Garbarino bien sabe de crisis económicas, fundada en 1951 como un negocio dedicado a vender discos de pasta y combinados en la calle Uruguay 552 de Capital Federal, logró a lo largo de su trayectoria no sólo transformarse y liderar su segmento, sino también salir airosa y hasta más fuerte de la denominada “crisis del tequila” en 1995 y de la salida de la convertibilidad en 2001/2002.

La compañía logró entonces sortear durante más de 68 años los vaivenes de la economía argentina, pero todo parece indicar que esta última crisis que incluyó una devaluación anual superior al 50%, una retracción en el consumo privado de más del 30% y la imposibilidad de financiarse y financiar a sus clientes a tasas convenientes, fue el punto de quiebre para la empresa comandada por Carlos García.

Yanina Otero

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