Washington (AFP) - El desastre originado por la crisis de los préstamos hipotecarios subprime en Estados Unidos se extiende pese a los miles de millones de dólares que ya se esfumaron. Mientras tanto, los bancos deben prepararse para una nueva ola de depreciaciones de activos financieros que figuran en sus balances. La calificadora financiera Standard & Poor's (S&P) anunció el miércoles por la noche que había bajado la nota acordada a un total de u$s 534.000 millones en obligaciones adosadas a créditos a riesgo. La idea es reflejar la degradación operada en el mercado inmobiliario estadounidense. Esta decisión llevará a numerosos inversores a revisar a la baja el valor de los títulos que los bancos tienen en sus portafolios y registrar depreciaciones que podrían alcanzar los u$s 265.000 millones, según S&P.
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