Dólar: mercado activa coberturas, pero BCRA gana poder de fuego

Economía

Aunque mejora la absorción de reservas, espera los DEG y cuenta con más bonos para contener la brecha. Clave: acumular divisas en próximos meses.

El combo de datos negativos que recibió el Gobierno renovó la incertidumbre del mercado. El 4,8% en marzo recalentó las previsiones de inflación. Y en plena segunda ola, las dificultades del Tesoro para refinanciar los vencimientos de deuda en pesos en la última licitación animaron cierta suspicacia sobre la capacidad de acotar la emisión al nivel presupuestado. Así, en los últimos días, se despabilaron algunos indicadores que sugieren temores de un quiebre en la tregua cambiaria. En paralelo, el Banco Central incrementó, aunque de forma incipiente, el poder de fuego con el que buscará sostener la estabilidad cosechada.

Un primer indicio lo marcó el mercado del dólar futuro. Allí, los operadores reanudaron la búsqueda de cobertura. Las expectativas de devaluación implícitas en las tasas del Rofex tocaron un piso del 30% en promedio a fines de marzo, tras una abrupta baja desde comienzos de año, cuando operaban en 60%. La ratificación de Martín Guzmán de que se desaceleraría el ritmo de avance del dólar oficial en busca de contener la inflación convenció a los inversores. Sin embargo, en la última semana las tasas pegaron la vuelta y superaron el 35% para mayo y el 40% para noviembre.

Con todo, el BCRA sostiene su estrategia de deslizamiento y el grueso de las nuevas medidas para contener la inflación se enfocan en apaciguar la recomposición de márgenes de ganancias de las empresas. Así, la semana pasada cerró con el menor ajuste del dólar mayorista del año (37 centavos). En los despachos oficiales no se muestran preocupados por los movimientos en el Rofex. De hecho, al compás de la caída de las tasas de devaluación esperadas, el Central redujo su exposición en futuros este año. Lo cierto es que en 2020 los agentes que apostaron por un salto brusco del dólar oficial en plena corrida perdieron alrededor de $25.000 millones, por la diferencia entre la cotización fijada en los contratos y la que realmente alcanzó la divisa.

La reciente búsqueda de mayor cobertura cambiaria también se reflejó en una suba de los títulos en pesos atados a la cotización del dólar oficial (dollar linked). Así, hubo una fuerte compresión de los rendimientos tanto en el bono T2V1, que pasó de pagar 9,6% a 5,4% por sobre el movimiento del tipo de cambio, como en el TV22, que pasó del 4,8% al 2%, según cálculos de Balanz.

Por otra parte, pese a la “prudencia” del Gobierno a la hora de ampliar el gasto covid en plena segunda ola, la consultora Delphos estimó que, en caso de que las actuales restricciones se extiendan un par de meses, la asistencia monetaria al Tesoro será $200.000 millones superior a la presupuestada ($1,2 billón). “La mayor emisión puede tener efectos en las cotizaciones alternativas del dólar”, se advirtió.

Si bien la brecha con el mayorista se mantiene apenas por encima del 60%, el Contado con Liquidación (CCL) acumula en alza del 3,8% en lo que va de abril ante la salida de fondos extranjeros. Un factor extra de presión en los próximos días serán los $20.000 millones que cobrarán hoy PIMCO y Templeton por sus tenencias en activos en pesos que decidieron no renovar el jueves pasado, señaló la firma Cohen.

Pero este marco convive con un crecimiento en el poder de fuego del Central para enfrentar eventuales tensiones. Más allá de que las reservas netas son aún escasas (u$s4.200 millones, según Eco Go), la entidad que preside Miguel Pesce ya recuperó todas las divisas que había vendido entre julio y noviembre del año pasado durante la corrida, ayudada por la fuerte liquidación de agrodólares ante los elevados precios de los commodities. Además, este mes mejoró la proporción de las divisas compradas que se quedan en las arcas del BCRA: en marzo, adquirió u$s1.476 millones y solo u$s75 millones terminaron en las reservas; en lo que va de abril, las compras rondan los u$s880 millones y las tenencias internacionales crecieron en u$s481 millones.

Distintas fuentes del equipo económico le dijeron a Ámbito que unos de los grandes desafíos para consolidar la estabilidad es aprovechar la temporada alta de liquidación de divisas del agro (el segundo trimestre) para acumular los dólares que permitan enfrentar un tercer trimestre donde la estacionalidad juega en contra y la campaña electoral sumará algo de ruido. El objetivo es cerrar el año con un saldo de reservas positivo. En los próximos meses, también se sumarán los u$s4.354 millones que le corresponden a Argentina por la ampliación de la liquidez impulsada por el FMI (la distribución de DEG), que el Gobierno utilizará para engrosar las reservas.

Estas novedades, sumadas a ventas de privados para pagar el aporte de las grandes fortunas y también, según fuentes con conocimiento de los movimientos bursátiles, a un incipiente ingreso de inversiones mineras y petroleras vía CCL, bastaron para mantener la brecha estabilizada en torno al 60% sin mayores intervenciones oficiales durante los últimos dos meses. En ese sentido, Pesce dijo días atrás que “las oscilaciones en las reservas se vieron este año por la caída del precio del oro y del yuan frente al dólar”.

Además, la intervención en las cotizaciones financieras realizada fundamentalmente a fines del año pasado, que consistió en la venta de bonos contra pesos y su recompra con dólares de las reservas, hizo crecer la posición de títulos del BCRA desde el canje de deuda local.

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