20 de julio 2020 - 00:00

Las tecnológicas dan marcha atrás, pero el rally se escapa por la tangente

No hubiera sido posible sortear el escollo sin confianza en la recuperación de la actividad. La amenaza, sin embargo, es el covid-19.

reacción. La Bolsa recalcula y sigue. Pasó el examen la última semana y superó las expectativas.
reacción. La Bolsa recalcula y sigue. Pasó el examen la última semana y superó las expectativas.

¿Hasta acá llegó el rally larga duración de la Bolsa? Netflix se derrumbó 10,1%. Amazon se precipitó 7,4%. Microsoft, 5%. Empujados por la marea creciente de objeciones, Alphabet (Google) y Facebook retrocedieron más de 1% en una semana sorpresivamente cuesta abajo. Que lo diga la cotización de Tesla, favorita de los jóvenes usuarios de la aplicación Robinhood, la generación que no le teme a nada, ya sean osos o virus. Su kilometraje se redujo de golpe más de 12%. ¿Quién bajó la palanca? De las famosas FAANG – el acrónimo que identifica a las estrellas en el firmamento – sólo salvó la ropa Apple (+0,42%). Alguien les apagó la luz. O fue la ley de la gravedad. ¿Tiempo de descuento entonces para un rally de grandes zancadas al borde del abismo? Composición tema: ¿Cómo sigue la Bolsa cuando cinco de estos papeles, ahora en momentánea desgracia, explican el 20% del valor de una canasta de 500, el S&P? Wall Street sacó una hoja en blanco y contestó.

El Nasdaq cayó 1%. Nada grave. ¿Fin de fiesta? El Dow Jones y el propio S&P500 cerraron con ganancias por tercera semana consecutiva. La encerrona al puñado de acciones super-tecnológicas trocó en veloz rotación hacia papeles que subían con tardanza. El rally, así, no termina sino que se consolida, ensancha su huella y gana en participación y estabilidad. El Russell 2000, la cesta de compañías pequeñas, las más vulnerables al ventarrón de incertidumbre, superó su media de 200 ruedas y dijo también presente. Mientras la tecnología recalcula sus precios, tres sectores rezagados – industriales, materiales básicos y atención de la salud – avanzaron en torno a 5%. Se produjo un giro enérgico y asertivo. Nueve de los once capítulos del S&P500 subieron. Ocho de ellos, más de 2%. Es una nota excelente para un examen sorpresa. Superó las expectativas.

No hubiera sido posible sortear el escollo sin confianza en la recuperación de la actividad. Ya se dijo aquí que, con la economía como aliada, la Bolsa pisa firme. El Nasdaq se hundió 2% el lunes, pero el Dow Jones sumó más de 500 puntos el martes cuando James Bullard, titular de la Fed de Saint Louis, señaló que el desempleo puede caer rápidamente “si jugamos bien nuestras cartas”. Usó un argumento que también se explicó en esta columna. Ocurre que 60% de los desocupados se definen como “temporarios” (cuando lo usual es que no excedan el 10% o 15%). Su reabsorción – un proceso que ya comenzó, eran 78% en abril – permitiría recortar la tasa de desempleo a un rango entre 4,5% y 5,1% en los próximos seis meses, según los cálculos de Bullard y el “tempo” acelerado de la expansión en mayo y junio. La amenaza, sin embargo, es el covid-19. Los nuevos contagios también hilvanan récord tras récord. El viernes fueron 77 mil. Sin sanidad pública, la economía no permanecerá saludable, Alan Blinder dixit. La Bolsa no lo ignora, pero confía en una vacuna pronta. Que EE.UU. crece es un hecho. La vacuna eficaz todavía tiene que probarse.

Los bancos también rindieron examen. Goldman Sachs y Morgan Stanley se hicieron un festín con el auge imprevisto de los mercados y las nuevas emisiones. Quienes no tienen negocios de mesa, como Wells Fargo, mordieron el polvo. JPMorgan, con un pie en cada lado, mostró en su balance las dos caras de la fortuna. La calle está dura, y va a estarlo más. Es el mensaje de su CEO, Jamie Dimon. De ahí, que el sistema aumentó las provisiones por quebrantos en 35 mil millones de dólares, y faltan bancos por declarar. El choque crediticio es tremendo. No se vio lo peor. Gracias al estímulo, los ingresos y ahorros personales subieron. Y hasta los precios de las viviendas. Pero, ¿cuánto durará? A buen entendedor: que los republicanos Mnuchin y Kudlow dejen de pelearse y con Nancy Pelosi, la líder demócrata, abrochen una extensión del paquete fiscal para lidiar con el virus persistente, y aventar un Armagedón. La Bolsa tomó nota. A su modo. El sector financiero subió 1,6%. Las acciones de seguros y reaseguros, el 9,1%. Los grandes bancos, nada. Cayeron 0,01%. Ya se dijo que tienen respaldo patrimonial, pero les espera un maratón. Y Wall Street toma riesgos, mucho, pero en distancias más cortas.

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