Brasil creció 1% en 2017 y marcó el fin de la recesión
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El gobierno proyecta para 2018 una expansión del 3%, en tanto que el mercado prevé una del 2,8%.
En la víspera, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) divulgó una estimación aún menos optimista: entre 2,2% y 2,4%.
Tras la debacle del 2015 y el 2016, Brasil logró poner bajo control la inflación y abrió un ciclo de recortes de la tasa de interés para empujar una reactivación de la actividad que la llevó a su mínimo histórico de 6,75%.
Pero el país aún lucha contra un desempleo elevado, que golpea a 12,7 millones de brasileños, y un déficit fiscal creciente alimentado por el sistema de jubilaciones, principal responsable del rojo en las cuentas públicas.
El gobierno no logró reformar el sistema provisional, objetivo autoimpuesto como vital para su gestión, lo que motivó una reacción negativa del mercado: S&P Global Ratings y Fitch rebajaron la nota de riesgo soberano de Brasil, alegando el riesgo de que el país no consiga tapar su déficit.
Brasil celebrará en octubre sus elecciones presidenciales, un proceso que se anticipa como el más incierto desde el retorno de la democracia en 1985.


