El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva hace del ahorro fiscal un culto. En 2005 llegó a 4,85% del PBI, superando la meta oficial de 4,25%.
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El gobierno se había comprometido con el FMI a obtener un superávit primario de 4,25% del PBI durante su gestión (2003-2006) para dar a los mercados una señal de su compromiso con la política de austeridad fiscal.
El superávit primario incluye el ahorro realizado por el gobierno central, los gobiernos regionales y las empresas estatales para pagar los intereses de la deuda pública. No fue suficiente, sin embargo, para saldar la totalidad de los intereses, que el año pasado sumaron 157.145 millones de reales (u$s 64.668 millones), equivalentes a 8,13% del PBI.
El resultado nominal ( después del pago de la deuda) registró entonces en 2005 un déficit de 63.641 millones de reales (3,29% del PBI), frente a 47.144 millones de reales y 2,67% del PBI en 2004. El año pasado todos los sectores contabilizados en el superávit fiscal primario arrojaron resultados positivos.
La deuda pública de Brasil (interna y externa) totalizaba a fines de diciembre 1 billón de reales (412.545 millones de dólares), equivalentes a 51,6% del PBI, frente a 956.996 millones de reales y 51,7% del PBI en diciembre de 2004, informó el Banco Central.
A fines de 2003, la deuda equivalía a 57,2% del PBI. El equipo económico del ministro Antonio Palocci es firme partidario de obtener elevados niveles de superávit fiscal, alegando que éste sirve para reducir la relación deuda pública/PBI y dejar al país menos vulnerable a crisis externas.
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