5 de junio 2001 - 00:00

Economía de Brasil se quedó a oscuras

Brasilia (Bloomberg) - Hace cuatro semanas los analistas pronosticaban que la economía brasileña crecería 4% este año debido a la fuerte demanda del consumidor. Pero luego Brasil anunció que tenía un problema energético.

Los economistas prevén ahora un crecimiento de 2,6%, una tercera parte menos que 4,5% que creció el país el año pasado. El programa de racionamiento eléctrico, producto de una sequía y de años de inversión insuficiente en el sector, afectará la producción industrial y contribuirá al déficit comercial y al desempleo.

«El panorama económico cambió», dijo José Carlos de Faria, economista de Deutsche Bank en San Pablo. «La crisis energética constituye un golpe para el abastecimiento, que afectará la expansión económica, aumentará la inflación y debilitará la moneda ya que tiene el potencial de reducir la afluencia de inversión extranjera directa hacia Brasil.»

Máquinas paradas

Empresas tales como los fabricantes de aluminio Alcoa Inc. y Alcan Inc. anunciaron que planean recortar la producción en Brasil hasta 25%; el racionamiento obliga a parar máquinas.

El gobierno está obligando a las empresas y familias a reducir su consumo eléctrico 20% en promedio durante cuando menos 6 meses o de lo contrario pagarán tarifas más altas y se les interrumpiría el suministro temporalmente. Los consumidores de varios estados han querellado el plan en los tribunales. La mayor economía de Latinoamérica ya tenía problemas antes de la escasez energética.

Desde principios de año hubo una salida de capitales del país debido a los crecientes temores de que la Argentina incumpliera los pagos de su deuda, a lo que se sumó la recesión de la economía estadounidense.

Por otro lado los partidos brasileños de oposición están ejerciendo presión para que se abra una investigación sobre los escándalos de corrupción en el gobierno, lo que también contribuyó a la salida de capitales.

La salida de efectivo afectó a la moneda, por lo que el banco central tuvo que subir las tasas de interés por primera vez en dos años para contener la inflación. En marzo y en abril el banco subió la tasa de referencia. Cuando los directores del Banco Central se percataron de la magnitud de la escasez eléctrica en su junta monetaria de mayo, subieron las tasas por tercera ocasión, a 16,75%, un máximo en 10 meses.

«Es posible que haya más alzas», dijo Rodrigo Castro Nunes, economista de BES Investimentos en San Pablo y agregó que el banco podría subir la tasa otros 100 puntos porcentuales a 17,75% a fin de reducir la demanda para que se ajuste a la menguante oferta.

No obstante, no todos los economistas esperan que el programa de racionamiento genere una fuerte desaceleración. Francis Freisinger, economista jefe para Latinoamérica de Merrill Lynch & Co., bajó su previsión de crecimiento a 3,4%, desde 4%. «Es importante no reaccionar en exceso», dijo Freisinger.

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