Brasil y Argentina cerrarán acuerdo por régimen de comercio automotriz
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Por su parte, Brasil pretende poner día y hora para la liberación de los mercados y se mencionó la posibilidad del 1 de enero de 2008, inspirada en un acuerdo sellado en 2005 por las cámaras de las industrias de ambos países, la argentina ADEFA y la brasileña ANFAVEA.
En relación con si se arbitrarán medidas que obliguen a las terminales a producir autos en el país donde estén instaladas y el tratamiento arancelario para autopartes procedentes de terceras naciones, la Argentina ha venido sosteniendo que deberá hacerse a nivel de las empresas y no en forma global, de país a país.
El "flex", como se denomina a la posibilidad de desvío de intercambio de un país en favor de otro, se ubica actualmente en 2,60 dólares estadounidenses por uno entre un país y el otro, mientras el gobierno busca que esa relación sea de menos de dos por cada dólar estadounidense exportado.
"En cambio, la Argentina busca que esa relación sea de menos de dos por cada dólar exportado", afirmó una alta fuente de la cancillería argentina.
Aunque se barajan varias hipótesis, todas están ligadas a los plazos de este régimen y el más largo es de cinco años.
En materia de autopartes, Brasil pretende lograr una mayor rebaja de aranceles para favorecer a la mayoría de las fábricas de autos instaladas en el Mercosur, que están en su territorio.
En cambio, la Argentina admite reducciones de aranceles únicamente para repuestos que no se fabriquen en la región, de modo de no perjudicar al autopartismo local.
De hecho, con las modificaciones en el tipo de cambio que tuvo cada país en los últimos cinco años, cuando el peso se devaluó y el real hizo el camino inverso, muchas terminales en la Argentina comenzaron programas de desarrollo de proveedores para sustituir importaciones.
"Brasil dice que está compitiendo en el mayor nivel mundial -entiéndase por esto autopartistas europeas- y por lo tanto quiere bajar los costos mediante la liberalización de las importaciones de autopartes", aseguró la fuente.
Pero esa visión no es contenida por todas las partes: sólo están de acuerdo las terminales y el gobierno brasileño, mientras los autopartistas difieren.
En cambio, por el lado argentino todos los sectores -inclusive el gobierno- apoyan la postura negociadora.
Pese a lo complejo de las alternativas y a lo inminente del plazo, los negociadores y las empresas consultados por Télam se muestran confiados sobre la posiblidad de alcanzar antes del 30 de junio un acercamiento político para destrabar el acuerdo, que podrá surgir de los presidentes Néstor Kirchner y Luiz Inácio Lula da Silva.




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