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17 de agosto 2020 - 00:00

La otra brecha: salarios superan a los brasileños

Por ahora la batalla la gana el principal socio del Mercosur. Es clave para la industria nacional.

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Sin duda una de las victimas de la gestión Macri, sobre todo en el último tramo, fue el salario real. Vale recordar que en 2019 terminó con un retroceso de más del 9%. Para este año los analistas privados estiman una caída mayor, en torno del 12%. De modo que en dos años acumularía una pérdida de más del 20%. Lo cual se refleja, pandemia mediante, en el anoréxico nivel de consumo interno.Sin embargo, pese al deterioro que ha sufrido el salario real, hay otra brecha que preocupa con miras a la salida de la poscuarentena. Se trata del diferencial entre los salarios en dólares vigentes en la Argentina y en Brasil.

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Es que pese a la ganancia de competitividad producto de la devaluación, según estimaciones de la consultora OJF este año el promedio anual del salario registrado en dólares en la Argentina se ubicará en u$s800, mientras que el de Brasil será de u$s400. O sea, la brecha será del 100% a favor de Brasil. Nadie hoy en su sano juicio imagina al Gobierno de Fernández devaluando 100% para cerrar esta brecha, tampoco se puede esperar que haya una ganancia de productividad fenomenal, de modo, que hay que apostar y/o rezar para que Brasil se recupere más rápido y el real experimente una fuerte apreciación.

De lo contrario el comercio bilateral estará complicado. La historia reciente muestra que la brecha salarial se cerró tras el colapso de la convertibilidad en 2002. Luego deambuló con un pequeño diferencial, siempre favorable a Brasil. Pero a partir de 2012 la brecha volvió a ampliarse (u$s1.600 vs. u$s1.000) llegando al máximo en 2015. Es un tema delicado, sobre todo para el sector manufacturero que tiene en el mercado brasileño a uno de sus mejores clientes.

Por otro lado, si bien desde el Gobierno señalan que los datos inflacionarios de julio muestran una desaceleración, los índicadores de alta frecuencia que monitorean los privados indican otra cosa: en las últimas semanas la inflación núcleo de alta frecuencia viene acelerándose. De modo que la puja salarial, hoy en el limbo, seguirá acumulando presión.

¿Cómo lo ven los analistas? Dentro del sector privado hay tres realidades. En las actividades muy afectadas por la cuarentena (hoteles, restoranes, turismo, entretenimiento, etc.) no habrá puja, siendo el objetivo sindical el de evitar el colapso de empleo e ingresos. Se mantendrán los ATP. Dentro de las actividades afectadas habrá mini-pujas donde los sindicatos estarán menos resignados pero igual pendientes del nivel de empleo. Mientras que dentro de las actividades menos afectadas (alimenticias, petroleros, bancarios, transporte, servicios públicos) habrá puja y paritarias cortas ajustables. En el sector público, la puja está anestesiada priorizando mantener los puestos de trabajo, menos horas trabajadas y no el recorte de salarios nominales para neutralizar las demandas salariales.

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