El gobierno de Brasil ya tiene en marcha desde la administración de Fernando Cardoso un plan severo de ahorro eléctrico que obligó a modificar el uso de la energía a empresas y particulares. Ahora, incentivará el recambio de 10 millones de heladeras antiguas en todo el país por medio de un programa destinado a la población de menores recursos, según dijo el ministro de Minas y Energía, Edison Lobao.
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En la Argentina, en cambio, los programas de ahorro todavía están demorados. No sólo está postergado el proceso de cambio de lámparas incandescentes por otras de bajo consumo porque se frustró la importación de 5 millones de unidades. Tampoco hay un plan, como sería la desgravación impositiva, para incentivar la compra de lámparas que cuestan en promedio $ 16 frente a $ 3 de una incandescente.
El nuevo programa que aplicará Brasil será lanzado este año, dijo Lobao, quien indicó que el gobierno prevé reducir o eliminar impuestos que inciden en la producción del electrodoméstico a fin de abaratar su costo.
«Esta es una idea del presidente Lula, él insiste que se avance en este programa con un objetivo social, pero atiende también la racionalización de energía», indicó el ministro.
El consumo de una heladera antigua representa cerca de 27% del gasto total en electricidad de una familia de bajos ingresos, dijo Lobao.
Con el nuevo programa, añadió el ministro, el consumidor podría entregar su heladera vieja como forma de pago y el resto del valor sería financiado por la estatal Caixa Económica Federal.
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