Si bien se reabrieron plantas y hubo fuertes inversiones con la recuperación de los puestos de trabajos perdidos durante la crisis aftósica (que frenó las exportaciones), cuando la carne argentina volvió al mundo los precios habían bajado y la competencia se había acrecentado de una forma virulenta de manera tal que a los exportadores les costó más de los previsto la recuperación de una demanda que, por caso, en el año 1997 había permitido un ingreso por exportaciones cercano a los 820 millones de dólares (que habían generado la «ilusión» de ventas por u$s 1.000 millones).
Lo cierto es que recién en febrero de este año se reabrió el mercado europeo para las carnes argentinas y los cortes Hilton, -que ingresan al bloque comunitario con beneficios arancelarios-arrastraron a varias docenas de destinos que fueron allanando el camino para las exportaciones argentinas. De hecho,
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