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18 de octubre 2006 - 00:00

Buenos Aires atrajo al comprador

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Jerry Speyer, CEO de la desarrolladora Tishman Speyer, no es de ningún modo un extraño al negocio inmobiliario de la Argentina: hasta hace tres años era copropietario, junto con Urbanyard (de la familia Neuss) y el constructor Luis Perelmutter, del terreno en Dique 4 de Puerto Madero frente al hotel Hilton y en el que -según el plan maestro original para la zona- debía levantarse un estadio y un apart hotel. De todos modos, cuando compraron esa parcela, los dueños ya se habían asegurado la rezonificación, tras la muerte del «sueño» de Buenos Aires como sede de las Olimpíadas de 2004.

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En ese terreno iba a levantarse (según el cartel que adornó el baldío durante un lustro) «el mejor complejo de oficinas de Buenos Aires». Dique 4 era apenas uno de los cinco proyectos que tenía en carpeta para Buenos Aires.

Sin embargo, los vientos de la crisis de 2001/2 se llevaron no sólo el cartel, sino también el proyecto. Y, sobre todo, la intención de Speyer de invertir en la Argentina.

Según versiones de la época, el empresario estadounidense les planteó a Germán Neuss y a Perelmutterque la estrategia de su grupo no era construir para vender, sino hacerlo reteniendo la propiedad para alquilarla.

Su modelo de negocios se basa justamente en ofrecer a sus inversores (entre los que se cuentan la familia Agnelli, dueña de Fiat, los magnates navieros griegos Niarchos, los Rockefeller y los cerveceros estadounidenses Crown) mantener el valor de sus colocaciones comprando o construyendo «ladrillos» y obtener un ingreso por el alquiler de los inmuebles. La compra de Peter Cooper Village/ Stuyvesant Town se encuadra, sin dudas, en esa estrategia.

  • Problemas argentinos

    Todo lo contrario de lo que es hoy el negocio inmobiliario en la Argentina, que se basa en una rápida preventa para hacer una diferencia entre el valor de la construcción y el precio al que se coloca el bien, pero sin ninguna posibilidad de retener el bien para alquilarlo, dada (según adujo Speyer) la endémica incertidumbre y las crisis cíclicas de la economía argentina.

    Tishman Speyer todavía era miembro del grupo inversor cuando con Neuss y Perelmutter comenzaron a construir el complejo de departamentos Madero Center que se levanta en el terreno que iba a ser un estadio y después oficinas, y del que -según fuentes de la desarrolladora- se lleva vendido 70% de las unidades a un valor promedio cercano a los u$s 3.000 el m2.

    Speyer eligió salir de un negocio que no le gusta, pero no de la región: sigue construyendo (para alquilar, desde ya) numerosos proyectos en Rio de Janeiro y en San Pablo.
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