21 de enero 2002 - 00:00

Buenos Aires

Buenos Aires
Muy intrincado para entender el escenario que se presenta para los indicadores bursátiles, los que han vuelto a asombrar (más a extraños, que a propios) con sus notables incrementos.

Como una voracidad desatada por los activos privados, y a la manera de otros tiempos más esperanzados en el país, en medio de estos cráteres de confianza la explicación a los incrementos suena a mucho más complicada, que los valores intrínsecos de los paneles. Más todavía, cuando se observan aumentos no precisamente en las «bellezas» empresarias de nuestra economía, y un andar de la demanda que se lleva todo y sin fijarse en costos ni límites...

• Pesificando

Muchos veteranos del sistema la ven pasar, a sabiendas de que tiene mucho más contorno de «burbuja», inflada por las circunstancias planteadas en el contexto, que por una salud alcista duradera. Para muchos, la fecha del «25» puede ser clave para ponerle un límite a esa disparada: de «corralito» pesificado, a títulos sustitutos.

Es cuando vencerá la autorización al sistema, de donde muchos millones de dólares tienen la opción de pasar a pesos e invertirse, o quedar a partir de esa fecha convertidos en plazos fijos. Obviamente que se dio una carrera contra la trepada del dólar, que recortó a la mitad todas las cifras en pesos, pero esto no justifica que suba a lo loco, todo activo cotizante.

En los dos días de actuación semanal, el Merval subió 20 por ciento, si bien el último nivel del viernes -«414»- fue bastante inferior al máximo del día con «422». Un mercado para élite. Difícil.

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