«Restorán en ruta, cualquier estado, se busca.» Este sería de algún modo el «leitmotiv» de la campaña que lanzó un grupo de empresarios gastronómicos encabezados por el «Gato» Dumas, secundado por su histórico escudero, Guillermo Calabrese, más dos hermanos de apellido Molina. La susodicha campaña apunta a encontrar parrilleros a la vera de las principales carreteras del país dispuestos a reconvertir sus establecimientos en Gato Dumas Comedor a cambio de una comisión mensual sobre sus ventas. «Todavía no tenemos ningún comercio adherido; tampoco hemos logrado cerrar acuerdos con las petroleras para hacernos cargo de algunos de los restoranes ubicados en estaciones de servicio», admite Mario Pinnel, director comercial del emprendimiento. «No es sencillo: el layout de los restoranes, por ejemplo, debe ser aprobado en las casas centrales de las petroleras en Europa y Estados Unidos». Pinnel reconoce también que no podrán abrir ningún «comedor» antes de marzo próximo, por lo que la temporada estival -pico para esta clase de emprendimiento- los pasará de largo como un camión en la noche.
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