Los mercados financieros estarán pendientes de las posibles medidas que anunciará esta semana el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, con el objetivo de impulsar la economía y evitar la casi segura recesión a la que se dirige. El gobierno norteamericano buscará inyectar dinero en los bolsillos de los ciudadanos con el objetivo de evitar una caída en el consumo, principal motor de la economía.
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Aunque aún no está claro cuáles serían esas decisiones, en Wall Street se cree que habrá un paquete de estímulos fiscales. Este podría ser similar al otorgado el 11 de setiembre de 2001. Sin embargo, hoy su implementación sería más complicada ya que no existe superávit fiscal como sí lo había en aquel momento. Una reducción fiscal agravaría el rojo de las cuentas públicas.
También se está considerando como una posibilidad que la Reserva Federal baje la tasa de interés de referencia con mayor agresividad: medio punto en vez de 0,25%. El viernes último, cuando se conoció que el índice de desempleo se elevó inesperadamente a 5%, los futuros de tasas negociados en Nueva York se dispararon. Además, a esta hipótesis se le suman los dichos, en las últimas semanas, por varios integrantes de la Fed que creen que la política monetaria debería ser más agresiva.
Pero esta esperanza por parte de los inversores podría evaporarse el jueves. Ese día, el titular de la Fed, Ben Bernanke, dará un discurso sobre las perspectivas que tienen sobre cómo se están desarrollando los mercados financieros y la economía. Tratará de ponerles fin a las disonancias que existen en el seno de la máxima entidad monetaria, las cuales, según el vicepresidente de la institución, Donald Kohn, pudieron haber perturbado a los mercados. Bernanke continúa señalando que su principal preocupación es la inflación y, bajando la tasa de interés, la estaría alimentando. Además, el mismo día se divulgará la noticia más importante de la semana: los pedidos por seguro de desempleo. El consenso entre los analistas es que totalicen 340.000. Cuando este número se eleva a 400.000, se considera que la economía está virtualmente en recesión.
Estímulo
Algunos creen que Bush podría incluso anunciar medidas con el objetivo de estimular el sector inmobiliario, como elevar el límite de los préstamos. Sin embargo, la desventaja es que deben ser aprobadas por el Congreso, lo cual podría demorar su aplicación. También existe la posibilidad de que se aumente temporalmente el límite a los deudores. Sin embargo, ya nadie cree que se esté ante una crisis puramente hipotecaria, si no que ésta ya se traspasó a otros sectores de la economía.
El viernes se informarán los precios de los productos importados, lo cual sirve como parámetro para ver si la inflación se está acelerando. El consenso entre los analistas es que los costos se habrán elevado 0,2%.
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