10 de abril 2003 - 00:00

Cae Bagdad y cae el mercado

Cae Bagdad y cae el mercado
Si bien no es del todo cierto que las tropas de la coalición lograron su objetivo en Irak, el ánimo que se respiraba es que por fin Saddam había quedado sin ningún poder real para controlar su país. Dicho de manera más simple, se supone que desde ayer se puede cantar victoria. Es así como aparecen los esperados comentarios tratando de explicar por qué la que debió ser la jornada más optimista para los inversores desde que se iniciaran los escarceos por el tema de las inspecciones de la ONU el año pasado, terminó siendo negativa para los tenedores de acciones. Es cierto que la sesión arrancó en positivo y alcanzó su punto más alto en el momento en que los medios trataban de crear un icono como aquel de Iwo Yima, aunque, en lugar de izar una bandera, esta vez se trató de derribar una estatua, con el Dow trepando 1,07%. De ahí en más y sin que mediara ninguna noticia negativa que lo justificara, los precios comenzaron a perder terreno y, para cuando sonaba la campana de cierre, el Promedio Industrial perdía 1,22% cerrando en 8.197,94 puntos. Alguien habló de que, en realidad, la confianza no se ha perdido y que la mejor prueba de ello fue la suba de los "treasuries". Aunque es claro que más que a un futuro brillante la apuesta aquí es a nuevas rebajas de tasas y a la inyección de millones de dólares al sistema bancario. El problema que enfrentamos hoy es que ni la más impresionante rebaja de tasas de la historia ni el mayor paquete de estímulo económico que lanzara gobierno alguno, ni esta aplastante victoria militar o los planes a futuro de que hablamos más arriba parecen servir para que los inversores vuelvan al redil bursátil. La pregunta es entonces: ¿y ahora qué? (es una pregunta con trampa, simplemente habrá que esperar).

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