El mercado internacional de granos vuelve a jugar en contra de la Argentina. Además de las pérdidas que aún acumula la soja, el trigo cayó 25% desde marzo. Cotizaba a u$s 120 y ahora lo hace a u$s 90. Coincide esto con señales que confirman la impresión de que, lamentablemente para el país, el mejor momento para el campo pasó. Todavía está a tiempo el gobierno para introducir cambios impositivos en serio (no como la rebaja de sólo 0,2 de punto que hizo Lavagna al impuesto al cheque) que eliminen los tributos distorsivos. Si la soja y el trigo caen otro 25%, ¿cómo hará el gobierno para reducir al mismo tiempo las retenciones? Imposible. Lo preocupante sería, además, que, de ocurrir esa caída de cotizaciones, impulse un dólar más alto, empobreciendo aún más a la sociedad.
El trigo ya comienza a inquietar, en varios frentes, a los productores argentinos. El precio del cereal cayó 3% el viernes y se ubica en u$s 92 por tonelada mientras la nueva cosecha, que recién se está sembrando, cotizó a u$s 89,1 por tonelada. A este fuerte recorte de precio, 25,8%, desde el máximo de contrato alcanzado durante enero de este año por la posición marzo 2005, que marca la nueva cosecha, se suman los problemas climáticos y el aumento de los insumos.
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La cosecha de trigo significa el ingreso fijo y la liquidez de los productores sobre el fin de año. En esta oportunidad, este cultivo está jaqueado por el clima en algunas zonas de producción.
«Las buenas condiciones de humedad en los suelos del Sudoeste -sudeste de Buenos Aires y en los del centro-sur de La Pampa- llevan el progreso de la siembra a 94,6% del total estimado. En estas regiones faltan implantar unas 300 mil hectáreas con variedades de ciclo corto, que se estima finalizará en los próximos 10 días», informaba sobre el fin de semana un estudio de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
Sin embargo, se admitía que «continúa el deterioro de los plantíos en Salta y en Tucumán por la falta de agua ya entrados en las etapas reproductivas. En Chaco fue muy poco lo que se pudo sembrar, por lo que la producción de las provincias norteñas, sumada la de Santiago del Estero, será seguramente inferior a la de la campaña anterior».
• Extensión
La sequía también afecta a otra provincia clave: Santa Fe. «Es necesario con urgencia el aporte de agua en el centro - norte de Santa Fe y en el nordeste de Córdoba, ya que el cultivo temprano comienza a encañar con déficit de humedad y podría comprometerse el número de tallos así como también el número de espiguillas por espiga.» En el resto de Córdoba (sur, sudoeste y este), no obstante, la situación es diferente. «La humedad acumulada les permite macollar sin dificultades. Este escenario es válido también para el sudeste bonaerense (mar y sierras), donde mayoritariamente los trigos de ciclo largo se encuentran con cuatro hojas y formación del primer macollo (comienzo del desarrollo de la planta)», informaba la Bolsa de Cereales.
Aunque en líneas generales, salvo en las zonas donde falta humedad, las condiciones del cultivo son muy buenas, los especialistas coinciden en que el clima será determinante hasta fin de año ya que con excesiva humedad aumenta «el riesgo sanitario como en años anteriores, donde las enfermedades foliares disminuyeron los rendimientos».
En cuanto a los precios, algunos analistas sostienen que el valor actual ya hace peligrar algunos planteos productivos. Los productores comenzaron a definir su cultivo con un trigo que cotizaba entre u$s 110/100 por tonelada y hoy ya se encuentra cotizando con dos dígitos.
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