Los mercados dieron un giro de 180 grados en la última semana. En el exterior, los grandes inversores se refugian en los papeles más seguros del mundo, los títulos de EE.UU. Provocaron una caída en todos los mercados emergentes y más en la Argentina, ya en jaque por los problemas con el FMI. Uruguay ayer canceló una emisión de u$s 300 millones que iba a hacer a 12 años de plazo. Los inversores se dieron vuelta. Complica al país porque desde ahora tiene que afrontar pagos por vencimientos de los BODEN y Préstamos Garantizados. En el mercado temían una «solución a lo Cavallo» si persiste este contexto internacional, es decir, que para financiarse, se obligue a bancos y AFJP a comprar títulos públicos. Todavía falta tiempo, varias semanas para los vencimientos, pero el problema no deja de ser serio.
Un súbito giro en los mercados internacionales está complicando a todos los países emergentes y puntualmente a la Argentina en momentos en que el equipo económico se aprestaba a emitir nuevos BODEN. Ayer hubo un ejemplo claro: Uruguay canceló, con criterio, la emisión de u$s 300 millones que iba a hacer de la mano del Citigroup ante la fuga de capitales de los mercados de riesgo, buscando refugio en activos norteamericanos.
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¿Qué está sucediendo? Hay una profunda aversión al riesgo ahora, y esa huida se da no sólo en los emergentes sino también en los papeles de «alto rendimiento» (high yield) norteamericanos. La poderosa General Motors ahoraen Estados Unidos va rumbo a convertirse en una carga a los inversores con rumores en Wall Street de que se iba a presentar en «chapter 11» o quiebra. Hubo pérdidas de hasta 4% en Ford. También los inversores huyen del NASDAQ (acciones tecnológicas), metales y hasta del euro buscando protección. De sostenerse esta tendencia en la plaza, varios influyentes operadores señalaban ayer a este diario que más que subir las tasas de interés Alan Greenspan, las va a tener que bajar por el impacto en la economía norteamericana. Igualmente este escenario luce alejado hoy. Al equipo económico este nuevo contexto internacional lo afecta seriamente. Comienzan de ahora en más los fuertes vencimientos de capital de BODEN emitidos en dólares: en mayo son $ 1.108 millones y en agosto $ 4.261 millones (fuente: Estudio Broda). A ello hay que sumarle los vencimientos de los emitidos en pesos, y el respectivo pago de los cupones de interés. En total y en lo que resta del año son u$s 2.500 millones sólo de BODEN. A esto hay que agregarle los Préstamos Garantizados y el pago de los nuevos bonos cuando la Cámara de Apelaciones de EE.UU. libere el embargo. Por eso la necesidad de lograr cuanto antes un acuerdo con el Fondo Monetario que no sólo permita refinanciar los vencimientos con organismos sino que además otorgue, al estar bajo programa, menor riesgo al país.
La paradoja en Estados Unidos es que los bonos corporativos de segunda línea cayeron tanto que ya rinden como los de la Argentina. Se «argentinizaron» por el mayor riesgo de estar en default. De hecho, ante la imposibilidad de los grandes fondos norteamericanos de desprenderse súbitamente de papeles como los de General Motors, venden a futuro los de países emergentes, acentuando la caída en títulos brasileños y argentinos por ejemplo. La situación es complicada.
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