La reducción del superávit comercial se debe básicamente al fuerte crecimiento de las importaciones y al menor ritmo de aumento de las exportaciones.
El superávit comercial del primer trimestre del año sería de u$s 2.230 millones, lo que implica una caída cercana a 17% en comparación con igual período de 2004. El resultado es consecuencia del aumento de casi 26% en el nivel de importaciones, y de 10% en las exportaciones. Los datos definitivos serán difundidos el próximo jueves por el INDEC.
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De esta manera, en marzo, el resultado de la balanza comercial se ubicaría entre u$s 650 y u$s 700 millones, cerca de 30% menos que los u$s 975 millones de igual mes de 2004, y también inferior a los u$s 716 millones de febrero. El valor de las importaciones de marzo rondaría los u$s 2.100 millones, 25% más que en igual mes de 2004 y 12,8% superior al nivel de febrero. En tanto, las exportaciones del mes pasado se ubicarían entre u$s 2.800 y u$s 2.750 millones, en torno a 3,5% más que en marzo de 2004 y casi 6,5% mayor a febrero.
Una vez más, la baja del superávit comercial es consecuencia exclusivamente del fuerte repunte en las importaciones que se viene registrando desde el año pasado. La recuperación del sector industrial, junto con la recomposición del salario real y la estabilidad cambiaria, creó un clima propicio para que los bienes producidos en el extranjero, en particular, insumos industriales, volvieran a ingresar masivamente al país. Entre enero y marzo, el monto de importaciones sería cercano a u$s 5.800 millones, equivalente a un incremento de casi 26%, comparado con igual período de 2004, luego que en 2004 la suba acumulada fuera de 61%. En tanto, las exportaciones del primer trimestre ascenderían a poco más de u$s 8.000 millones, luego de registrar un incremento de 17% el año pasado.
No obstante, a partir del segundo trimestre de este año, podría comenzar a verse una modificación en la composición de las importaciones, producto del cambio en las expectativas que produce la aceleración de la inflación.
La industria, que fue el principal motor del crecimiento en las importaciones del año pasado, podría frenarla tasa de incremento en la demanda de bienes extranjeros para lo que resta del año, en la medida en que las subas de precios también limiten la recuperación del mercado doméstico.
Asimismo, el aumento en las tasas de interés que llevará adelante el Banco Central para contener la inflación jugará un efecto adverso sobre cualquier plan de inversión para expandir el potencial productivo que podría contribuir a evitar un mayor ajuste vía precios.
Por lo tanto, el efecto final que tendrá la inflación sobre el resultado de la balanza comercial y, en particular, sobre la evolución de las importaciones dependerá de la sustitución entre bienes producidos localmente y en el extranjero, y el efecto sobre la industria nacional. Claro está que para proteger la producción local, el Banco Central podría buscar una mayor depreciación del peso, pero ello sólo es posible asumiendo un costo mayor de tasas, si la prioridad es controlar la inflación.
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