Una de cal y otra de arena

Economía

… que con la confirmación de parte de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, de un salto cuantitativo para el trigo 20/21 que se consolidaría, efectivamente, por sobre los 21 millones de toneladas en la próxima cosecha, aunque con un salto cualitativo superior, a partir del uso de los principales insumos, en especial el fertilizante que sería récord en este cultivo con 1,7 millones de toneladas, quedó ratificado el adelanto de Ámbito Financiero de hace 10 días. El anuncio se completa con los 3,75 millones de toneladas de la cebada, lo que arroja un volumen de alrededor de 25 millones de toneladas de cereales de invierno (un 11% más), estratégicos a la hora de ingresar divisas a partir de fin de año. Igual, la perspectiva indica que no termina de materializarse el verdadero potencial del rubro, ya que “más del 50% de la superficie se va a volver a sembrar a la defensiva”, como dijo el titular de Argentrigo, Miguel Cané, antes de señalar que “tarde o temprano se va a requerir que se eliminen las retenciones, entre otras cosas, para ampliar la frontera agropecuaria”. La alusión del dirigente, que se dio en el marco del Lanzamiento de la Campaña de granos finos 20/21 de la Bolsa de Cereales, apuntó a la cantidad de productores, en general de zonas extrapampeanas, que siguen quedando fuera del esquema productivo debido al muy alto costo de los fletes, por lo que se vuelve imprescindible mejorar la rentabilidad si se busca aumentar la producción. Mientras se coincidía (virtualmente, como todas las reuniones desde hace casi dos meses), en el escenario de “incertidumbre y riesgo” para este ciclo, el titular de exportadores y Ciara, Gustavo Idígoras, destacó que “Argentina no tiene techo para la expansión triguera” (¿30 millón es?, se planteó), y que “a pesar de las amenazas, Brasil sigue siendo nuestro principal cliente”, en referencia al piso de 5 millones de toneladas que habitualmente lleva el vecino del Mercosur. El guante lo recogió el secretario de Agricultura, el cooperativista Julián Echezarreta, al señalar que “el Mercosur es estratégico y se consolida “, lo que luego fue también sostenido por el propio canciller Felipe Solá. Pero Echezarreta destacó, además, que (este Gobierno) “escucha, dialoga, se respeta la palabra dada”. “La estabilidad en las reglas de juego es un compromiso”, dijo, aparentemente saliendo al cruce de los mayores temores -y rumores- en el sector agropecuario, justo en el momento de encarar la nueva campaña: un eventual aumento de las retenciones al campo y la recreación de organismos de intervención comercial, como la exJunta Nacional de Granos, ambos supuestos negados por la cartera de Agricultura, que incluso minimizó la presentación de un proyecto al respecto en el Senado, posición que ratificó el propio Basterra en la Comisión de Agricultura de la Cámara alta, ante su flamante titular, el puntano Adolfo Rodríguez Saa.

… que todavía falta recolectar buena parte de la campaña pasada, ya que resta casi el 50% del algodón; 60% del maíz; 80% del maní; ; 60% del sorgo, y 30% de la soja (que sigue disminuyendo su rinde) y el avance del frío con heladas hace temer por un mayor desgrane de la oleaginosa, por lo que recobraron valor las palabras del titular de la Bolsa, José Martins, que había asegurado en la apertura de la reunión que “esto posicionará a la agroindustria para el día después de la pandemia. Para lo cual será importante trabajar en un “acuerdo público-privado” que reconozca la importancia del sector, y le permita continuar creciendo y agregando valor, consolidándonos como uno de los principales exportadores de alimentos del mundo, y garantizando el aprovisionamiento interno”…La sorpresa por la designación del ex Presidente Rodríguez Saa al frente de la Comisión de Agricultura, hizo recordar el también sorpresivo nombramiento de su par en la Cámara baja, el correntino José Ruiz Aragon (Frente de Todos). El joven camporista, que era secretario de la Comisión hasta entonces, está vinculado a los movimientos campesinos.

… que, por el lado de “la mano de arena”, también se confirmó otro adelanto de este diario, respecto de una nueva caída del stock ganadero vacuno que implica un retroceso de 500.000 cabezas, mayoritariamente vientres, lo que lleva al rodeo nacional a 54,5 millones de cabezas, es decir, que en 12 años apenas se recompuso el 60% de lo que se perdió con la liquidación a partir de 2008, que hizo perder casi un cuarto del rodeo total del país. En este caso, y contra la opinión de algunos que sostienen que la mejora de productividad “diluye” la caída, la realidad es que en este 2020 hay casi 2,5% menos cantidad de vientres, y que varias de las que fueron a faena estaban preñadas, o sea que la pérdida fue doble. El dato no sorprende considerando las condiciones económicas adversas para la producción que se vienen dando desde 2018 (en septiembre de ese año volvieron a generalizarse las retenciones, por ejemplo), con inflación creciente, al igual que el altísimo costo del dinero, incompatible con un esquema de mediano plazo como la ganadería. En tal sentido, el último informe de la Fundación FADA da cuenta que a nivel consumidor, los impuestos representan 25% en el precio del pan; 27% en el de la leche, y 29% en el de la carne vacuna, lo que también encarece los productos y retrae la demanda. Por esta causa, entre otras, los productores de cerdos hicieron una impactante propuesta ya que las entidades que los nuclean indicaron que “ante la actual coyuntura provocada por la pandemia de Covid-19, la cadena de producción y comercialización de carne de cerdo está en condiciones de ofrecer cuartos traseros y delanteros del cerdo (paleta y jamón respectivamente) a menos de $155/kg al consumidor”, lo que volvió a poner sobre el tapete la cuestión de la conformación de los precios a lo largo de las cadenas comerciales.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario