El gobierno tratará de imponer hoy precios máximos a la carne tanto en el mercado de Liniers como en las puertas de las carnicerías. A cambio, les ofreció a productores y a frigoríficos una rebaja impositiva o algún beneficio fiscal.
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En efecto, el Ministerio de Economía tratará de definir a media tarde un acuerdo para presentarle a Néstor Kirchner, aunque desde la presidencia se difundía anoche la agenda que contemplaba a las 10 una reunión con empresarios del sector. No obstante, la firma debería concretarla con toda la cadena de ganados y carnes, aunque la propuesta que presentaron a productores, consignatarios y frigoríficos es criticada por empresarios del sector. Sin embargo, los exportadores serían los más entusiastas con la medida.
En medio de las discusiones, y a través de las distorsiones que se fueron desarrollando durante las cuatro horas que duró la tumultuosa reunión de la Mesa de Ganados y Carnes en sede de la Secretaría de Agricultura, se llegó a hablar de precios sostén, que podrían variar entre 2,40 y 2,45 pesos, un valor que surgiría de un promedio por determinar, aunque no muy cercano al Indice del Mercado de Liniers. En el gancho, es decir, en las puertas de las carnicerías, en tanto, la carne no podría valer más de $ 4,4, según la intención inicial del gobierno.
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De esta forma, el Ejecutivo vuelve a la carga con la fijación de un precio para la carne en Liniers que podría variar según las categorías. Y ofrece a cambio una rebaja en las retenciones del sector o bien una devolución de los reintegros a las exportaciones, o una propuesta mixta que satisfaga a toda la cadena.
Tan heterogénea resultó la reunión, con presencia de muchas cámaras y entidades que no suelen participar habitualmente de las convocatorias de Agricultura o de Economía -por caso, el Frente Agropecuario Nacional- y tan variadas las opiniones, que el gobierno no pudo llegar a un acuerdo. En consecuencia, los actores de la cadena y el secretario de Agricultura, Miguel Campos (¿renuncia la semana próxima?), decidieron pasar a un «cuarto intermedio» hasta hoy a las 16. Allí, se intentará plasmar un acuerdo por un año a valor fijo mayorista, tal como hizo, muy fácilmente, con el sector avícola.
La idea inicial de Economía era cerrar un acuerdo ayer mismo y realizar presurosamente un acto con la presencia del presidente Néstor Kirchner. Incluso, en presidencia se anunciaba este acuerdo, para hoy a las 10. Pero hay muchas resistencias y el gobierno mismo lo sabe. De hecho, pidió confidencialidad de su propuesta para jugar con el factor sorpresa, que los integrantes de la cadena de la carne ya conocen. Los productores, en tanto, deberían comprometerse a un abastecimiento parejo durante todo el año, situación difícil de cumplir por cuestiones estacionales y climáticas. En tanto, los exportadores serían los más interesados en la propuesta del gobierno, ya que, si se concreta, se beneficiarían con una rebaja en los impuestos que caen sobre la exportación o bien volverían a recibir reintegros, además del impacto implícito que la fijación de un precio fijo en el mercado interno tendría sobre el resto de los productos cárnicos de exportación.
El gobierno había salido ayer temprano a minimizar supuestas presiones y especulaciones sobre las clausuras de frigoríficos y la suspensión de licencias para matarifes, y negó que respondan a un intento para lograr una baja en el precio de la carne. El escrutinio clausuró en la última semana once frigoríficos y suspendió el otorgamiento de las licencias, en momentos en que se encuentra negociando con los empresarios del sector un acuerdo que permita una baja del precio de la carne. El titular de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (ONCCA), que depende de la Secretaría de Agricultura, Marcelo Rossi, dijo que las medidas persiguen «transparentar el mercado de carne». El funcionario criticó que «algunas empresas digan que no pueden trasladar la baja de la carne a sus precios porque tienen mayores costos, y tienen empleados en negro, deudas con la AFIP y no pagan a la ART».
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