12 de diciembre 2008 - 00:00

Casa Blanca evalúa utilizar parte del paquete de medidas para salvataje automotor

La Casa Blanca advirtió que intentará evitar a toda costa la quiebra de las mayores automotrices de Estados Unidos, tras el fracaso en el Congreso de un plan de rescate al sector, y no descarta usar parte del fondo de emergencia creado para salvar a los bancos.

Líderes demócratas y el principal sindicato automotor del país apelaron a que el Gobierno de George W. Bush -que deja el poder en enero- utilice esos fondos, mientras que los analistas creen que sin una ayuda urgente Chrysler y General Motors podrían caer en bancarrota.

La portavoz de la Casa Blanca Dana Perino dijo a periodistas que se evalúa usar parte del fondo de 700.000 millones de dólares creado recientemente para financiar a bancos y entidades hipotecarias en problemas, porque el Gobierno está determinado a evitar el colapso del sector.

Una quiebra de General Motors, Ford o Chrysler podría dejar a cientos de miles de personas sin empleo y hundiría aún más a la mayor economía global, que está en recesión desde hace más de un año.

"Dada la debilitada situación actual de la economía de Estados Unidos, consideraremos otras opciones, incluyendo si es necesario el programa TARP (de ayuda al sector financiero) para evitar un colapso de las automotrices", dijo Perino a bordo del avión presidencial que llevaba a Bush hacia Texas.


En tanto, el departamento del Tesoro estadounidense está "listo" para actuar a fin de "impedir una quiebra" de los tres grandes constructores de automotores nacionales, hasta que el Congreso legisle sobre el tema, declaró este viernes uno de sus portavoces.

"Puesto que el Congreso no logró tomar una decisión, estamos dispuestos a impedir una quiebra inminente hasta que el Congreso se vuelva a reunir y tome una decisión que permita a la industria ser viable a largo plazo", dijo la portavoz del Tesoro Brookly McLaughlin.

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