En medio de una crisis económica que afecta a los dos países, Domingo Cavallo pidió y consiguió que la reunión cumbre que debía realizarse el lunes próximo en San Pablo se postergue 24 horas y se concrete el martes. El motivo del corrimiento de la fecha es que el ministro de Economía reclamó ese tiempo para analizar las medidas para el comercio bilateral que se decidirían en este encuentro.
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Hasta lo que se conocía ayer, y tal como lo adelantó Ambito Financiero el 2 de octubre pasado, Brasil compensará a la Argentina en algunos sectores clave donde la devaluación del real provocó serias distorsiones a los industriales locales. Tales compensaciones se basarían en aranceles diferenciados para el comercio entre los dos países, violando de alguna manera el espíritu del Tratado de Ouro Preto de diciembre de 1994 con el que comenzó el Mercosur. En esa localidad histórica brasileña los presidentes de los cuatro miembros del bloque (se suman Paraguay y Uruguay), habían acordado un camino para lograr una Unión Aduanera basado en la eliminación de todos los aranceles entre los socios y la imposición de un Arancel Externo Común (AEC). La última llegada de Domingo Cavallo al gobierno de Fernando de la Rúa ya violó las dos reglas. A días de volver al Palacio de Hacienda el gobierno de Cardoso permitió que Cavallo rebaje el arancel externo para la importación de bienes de capital y los eleve para los bienes terminados. Muy probablemente desde el martes se terminará con la segunda regla, cuando Brasil permita que en algunos sectores afectados por su devaluación se apliquen aranceles de importación.
Si bien la definición formal será el martes próximo cuando los principales negociadores de los dos países se encuentren en la principal ciudad industrial brasileña, se sabe que de llegarse a un acuerdo con los aranceles bilaterales igualmente se tendrá que respetar el espíritu legal del tratado de Ouro Preto. Esto implica que los rubros en los que habría problemas deberán ser seleccionados por el Grupo Mercado Común (GMC), la entidad burocrática que el bloque ideo para definir cuestiones económicas puntuales. Allí, un miembro de cada país en conflicto más un tercero imparcial de alguno de los otros socios, deberá estudiar las situaciones para definir la validez de las medidas. La elección de los sectores sería tarea de este GMC, con lo cual en teoría la protección a los industriales argentinos no sería inmediata. El esquema para determinar si existe daño en algún rubro se deter-minará por la vía de las «salvaguardias»; un instrumento que permite utilizar la Organización Mundial de Comercio (OMC). Pero a diferencia de lo que permite este organismo de utilizar aranceles diferenciales o cupos de importación para cuando existen problemas, en el caso argentino-brasileño se utilizarán únicamente los primeros instrumentos.
Una segunda alternativa, por ahora no evaluada por las dos cancillerías, es que directamente los negociadores acuerdos los aranceles o compensaciones, los firmen en las próximas semanas, y directamente la Unión Aduanera deje de existir. Legalmente implicaría, según podría inter-pretar un juez, que también el Mercosur tal como se lo había conocido originalmente habría deja-do de existir.
La reunión de San Pablo originalmente fue pensada para el lunes próximo pero fue postergada para el martes a pedido de Domingo Cavallo. En realidad se trata de un encuentro empresario organizado por IDEA de Argentina y algunos industriales brasileños en el Hotel Transamerica, a la cual debían concurrir varios funcionarios de los dos países. A primera hora se cruzarán los dos cancilleres, que cada vez sintonizan mejor. Por la tarde se reunirán Cavallo y el ministro de Hacienda brasileño Pedro Malan; probablemente el único amigo que le quede al argentino dentro del gabinete de Fernando Henrique Cardoso.
Por diferentes salones del hotel estarán presentes también negociando el presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA) Roque Maccarone, el secretario de Financiamiento Daniel Marx y el vicecanciller Horacio Chighizola. Por el lado brasileño se sentarán a la mesa diplomática el embajador plenipotenciario para el Mercosur, José Botafogo Gonçalvez, los ministros de Relaciones Exteriores Celso Lafer y de Industria Sergio Amaral y el presidente del Banco Central brasileño Arminio Fraga. A esta altura se podría decir que estos tres últimos funcionarios son enemigos declarados de Domingo Cavallo, con lo cual es poco probable que alguna medida más o menos profunda entre los dos países se decida luego de un encuentro entre el ministro de Economía argentino, Botafogo, Lafer y Amaral. Como para estar prevenidos, ayer desde la embajada brasileña en Buenos Aires partieron los datos finales actualizados a agosto de este año donde se asegura que Brasil es el principal mercado exportador de la Argentina al recibir 27% de los envíos de este país. Esto además de tener un balance negativo a favor de la Argentina por u$s 800 millones y de ser el único mercado donde los industriales locales pueden colocar sus productos.
Además, y como as en la manga, se tiene preparado una conclusión definitiva: en ningún momento de la década, incluyendo la actual devaluación del real, hubo invasiones de productos brasileños a la Argentina.
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