Trascendió ayer que el equipo económico ya tiene decidido contratar nuevamente al Bank of New York (BoNY) como asesor del canje. La decisión fue tomada tras las dificultades existentes para encontrar un reemplazante y los candidatos -JP Morgan el principal-no se veían tentados por participar de la transacción.
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De fondo, lo que sucede es que se trata de un negocio para los bancos que reporta u$s 2 millones, o a lo sumo u$s 3 millones. Y los riesgos inherentes no son pocos, habida cuenta de las idas y vueltas que tomó ya el proceso. Cabe recordar que en la carta enviada por Brian Rogan y Robert Griffin del BoNY fechada el 18 de noviembre al secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, le aclararon que sólo requerían más tiempo, y que «si la decisión es lanzar la oferta a bonistas el día 29, lamentamos informar que el Bank of New York tiene que renunciar a su rol de Agente Global del Canje». Lo fundamentaban con cinco puntos en los que el equipo económico y otros actores de la operación (agencias de clearing básicamente) habían incumplido en los trámites necesarios para llevar adelante la transacción.
La intención del BoNY fue siempre de permanecer en la operación. Sólo pedía más tiempo en virtud de lo arriba mencionado. Pero lo cierto es que Roberto Lavagna vio en la carta de la entidad una conspiración de los acreedores y por ello la reacción oficial. Ahora se vuelve al punto de partida, al día 18 de noviembre en el que el BoNY envió esa carta, con la postergación ya anunciada de la oferta definitiva a bonistas. No está claro qué hará el gobierno argentino ante el pedido de un aumento en los honorarios por parte del BoNY, uno de los motivos de su renuncia.
En el mercado financiero hay suma cautela por esto. Si en los próximos cinco días no aparece oficialmente el nombre del banco agente, habrá más ventas de BODEN y papeles locales. Si en el corto plazo se lo nombra al BoNY, sobrevendrá la calma en la plaza. Pero la intención oficial sería dejar que pase un tiempo prudencial -para que se diluya el impacto de la marcha atrás de Lavagna-para anunciar formalmente la designación. Con la embestida de Lavagna al Citigroup, puntualmente a su vicepresidente Bill Rhodes, ya esa entidad fue descartada inmediatamente para reemplazar al BoNY. De todas maneras, algo de justificativo el ministro de Economía tendría ya que según fuentes del mercado financiero, ese ejecutivo de la entidad norteamericana habría ejercido presiones no sólo a organismos sino también a actores secundarios de la oferta a bonistas como agencias de Clearing y «trustees».
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