Chávez, crítico de libros ante pymes
-
Inflación: el Gobierno espera que siga bajando, aunque reconoce ajustes pendientes en precios relativos
-
Semana Santa 2026: viajaron más de 2,8 millones de turistas, pero cayó 18,9% el gasto total
Carlos Heller
y Hugo
Chávez. El
hombre del
Credicoop
elogió el
Banco del
Sur. El
bolivariano
habló 95
minutos y
pasó de la
unidad
sudamericana
a recomendar
un libro como
regalo
navideño.
Es el caso de Pablo Gaviglio, presidente de Action Lift, que participa del programa Propymes prohijado por el grupo de los Rocca; fue el segundo orador de la mañana, luego de que Heller abriera el acto calificando como «un hecho de enorme trascendencia para la unión sudamericana de las naciones» la creación del Banco del Sur. Agregó que esa entidad nace «para combatir las asimetrías que impiden un crecimiento más armónico de la región; estamos construyendo un modo de relacionarnos distinto y somos optimistas».
Lo aplaudieron Eduardo Buzzi (Federación Agraria Argentina), la embajadora Alicia Castro, su par venezolano Arévalo Méndez Romero y el subsecretario de Integración Económica del Mercosur Eduardo Sigal. Y fue entonces que Chávez tomó el centro de la escena, para despacharse con una de sus parrafadas en las que hace gala de un inhabitual poder de dispersión temática.
Así, no resultó sencillo recordar cómo llegó a recomendar «El Malestar en la Globalización» de Stiglitz (no sólo eso: tenía el libro a mano y hasta leyó un párrafo) luego de alegrarse porque «con la asunción de Cristina dejamos consolidado el camino desde Caracas hasta Buenos Aires, el camino desde el Orinoco al Río de La Plata». No explicó si se refería a que el frustado y faraónico proyecto del gasoducto había sido reemplazado por una autopista transcontinental. Después, afirmó que «estamos en una ocasión muy propicia para los empresarios argentinos y venezolanos, que tienen mucho que aportar para el fortalecimiento, la consolidación, el ensanchamiento de ese camino que podríamos llamar el eje Caracas-Buenos Aires».
A esa altura, varios de los presentes comenzaban a mirar con inquietud el reloj; no fuera cosa de que el bolivariano se extendiera más allá de las dos horas de charla y atentara contra la presencia de varios de ellos a los actos de asunción de Cristina de Kirchner. No hizo falta hacerle señas a Chávez de que redondeara: cerró con una invocación a la unidad sudamericana, y le dejó paso a la locutora (mujer y venezolana, a tono con la jornada) que despidió a los presentes.




Dejá tu comentario