China activará medidas adicionales de política fiscal en respuesta al rumbo de la economía, según señaló el viernes el viceministro de Hacienda, Liao Min, en un momento en que se modera el crecimiento del gigante asiático.
El viceministro de Hacienda, Liao Min, anticipó una mayor coordinación fiscal y monetaria para reactivar la demanda interna ante la desaceleración de la economía. Los detalles, en la nota.
El gigante asiático lanzará estímulos fiscales y financieros en la segunda mitad del año para apuntalar su economía.
China activará medidas adicionales de política fiscal en respuesta al rumbo de la economía, según señaló el viernes el viceministro de Hacienda, Liao Min, en un momento en que se modera el crecimiento del gigante asiático.
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Liao detalló ante los medios que China mantendrá la continuidad y la estabilidad de las políticas macroeconómicas y planificará y asignará los recursos fiscales con un horizonte a más largo plazo.
En ese marco, destacó que una mayor parte del gasto fiscal se destinará a los hogares y al consumo, dado que un objetivo central radica en aumentar la débil demanda interna. Así, ajustará de manera más estrecha sus políticas fiscal, monetaria e industrial, al tiempo que optimizará su instrumental de gestión económica en función del escenario global, indicó Liao.
El funcionario indicó que el gobierno alista un paquete de estímulos fiscales y financieros para la segunda mitad del año, en coordinación con el banco central y los entes reguladores para optimizar la política económica, aunque prefirió no brindar mayores precisiones.
Según un comunicado del ministerio, el plan subvencionará un punto porcentual del interés de los préstamos a pequeñas empresas que cumplan los requisitos durante un máximo de dos años y ampliará la subvención a los productos de pago a plazos con tarjeta de crédito, al tiempo que aumentará los límites máximos de las subvenciones.
Durante la reunión del Politburó de julio, los líderes chinos acordaron apuntalar la desacelerada economía mediante una ejecución más rápida del presupuesto de infraestructura ya asignado para lo que resta del año, descartando por ahora grandes paquetes de estímulo extraordinarios.
De esta manera, Pekín estableció como objetivo un déficit presupuestario del 4% del PBI para 2026 y se comprometió a acelerar la emisión de bonos para apuntalar el crecimiento económico.
Por su parte, el banco central señaló este mes que sostendría una política monetaria flexible y aceleraría medidas prácticas y eficaces según fuera necesario, pero no llegó a indicar recortes de las tasas de interés oficiales ni del coeficiente de reservas obligatorias de los bancos.
China acelerará sus reformas impositivas y presupuestarias para clarificar el reparto fiscal entre el Gobierno central y las regiones, en busca de un esquema con competencias delimitadas y un desarrollo regional más equilibrado, según precisó Liao.
El control sobre la deuda oculta de las administraciones subnacionales seguirá siendo innegociable. Según la visión oficial, la mitigación de las contingencias fiscales en áreas críticas, especialmente en los pasivos regionales, se ejecutará de forma gradual y constante.