¿Fue Donald Trump bueno para la innovación estadounidense? Su administración impulsó industrias de punta como los semiconductores y la inteligencia artificial. “Quien gane la IA, GANA”, dijo. También encabezó un boom sin precedentes de centros de datos, lo que aseguró que Estados Unidos tenga más capacidad de cómputo disponible que cualquier otro país. Y la Genius Act, aprobada el año pasado, sentó las bases regulatorias para las stablecoins, monedas digitales vinculadas al dólar.
Los países más innovadores del mundo
EEUU conserva el tercer puesto entre los países más innovadores, pero algunos indicadores muestran señales de deterioro desde el regreso de Trump a la Casa Blanca. Mientras Suiza mantiene el liderazgo global, China avanza con fuerza en startups de ciencia profunda.
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Estados Unidos sigue tercero, puesto que ocupa desde 2023, según el Índice Global de Innovación. Suiza continúa primera, como en el año pasado y como todos los años desde 2011.
Pero Trump también atacó a las principales universidades del país, restringió la inmigración calificada y recortó fondos a instituciones públicas que apoyan la investigación. Académicos denuncian una “guerra contra la ciencia”.
El efecto general sobre el ingenio estadounidense es difícil de medir. Un lugar donde buscar pistas es el Índice Global de Innovación, publicado cada año por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI). El ranking ordena 139 economías a partir de 79 indicadores, que van desde el gasto en investigación y desarrollo hasta los resultados escolares. Parte de la información no es lo suficientemente reciente como para capturar el impacto de Trump. Pero varias métricas sí corresponden a su primer año de regreso al poder.
En términos generales, Estados Unidos sigue tercero, el puesto que ocupa desde 2023. De hecho, en la parte alta de la tabla de innovación hay poca “innovación” en el orden de posiciones. Suiza continúa primera, como el año pasado y como todos los años desde 2011. Esa estabilidad refleja, en parte, la amplitud del índice: ningún indicador individual tiene un peso decisivo.
Pero esa foto también oculta algunos cambios bajo la superficie. Estados Unidos está capturando una porción cada vez mayor de las operaciones globales de capital emprendedor en etapas avanzadas. Sin embargo, la brecha de innovación entre ese país y Corea del Sur, ubicada en el cuarto puesto, se achicó. Además, el ranking estadounidense cayó en varios de los indicadores más actualizados desde que Trump asumió. Una de las métricas mide los riesgos políticos, legales y operativos que enfrentan las empresas. El año pasado, EEUU ocupaba el puesto 23 en ese indicador. Este año cayó al 36.
Washington también enfrenta una competencia dura en la frontera de la innovación. El año pasado hubo un repunte del emprendedurismo de “ciencia profunda”, concepto que refiere a empresas intensivas en capital que trabajan sobre avances tecnológicos físicos en el mundo no digital. Actualmente, Estados Unidos tiene la mayor cantidad de startups de ciencia profunda: 12.752, de las cuales cerca de la mitad, el 54%, todavía están en una etapa temprana de desarrollo.
Pero el total de China crece con rapidez. Su contingente de 3.466 startups en 2025 es más del doble que cinco años atrás. Ese avance será bien recibido por el gobierno chino, que mostró una clara preferencia por las compañías de deep tech frente a sus rivales “más blandas”, orientadas al consumo. También preocupará a muchos funcionarios e industriales estadounidenses, que tomaron nota de la importancia geopolítica de las tecnologías del mundo que todavía no fue devorado por el software.
El Índice Global de Innovación adopta una mirada amplia sobre el ingenio y la creatividad humana. La ciencia dura no es la única vía para escalar en el ranking anual. Arabia Saudita mejoró desde el puesto 68 en 2019 hasta el 42 este año. Ahora se ubica apenas por debajo de Grecia, que seguramente habría liderado la tabla en el año 350 antes de Cristo.
El reino se benefició de una amplia reforma de su burocracia, que mejoró la calidad de sus regulaciones, redujo trabas administrativas y facilitó mucho más hacer negocios en el país. Sus instituciones ocupaban el puesto 104 del índice en 2019; ahora están en el 25.
A veces, la innovación exige desentrañar los misterios científicos del universo. Pero muchas reformas útiles de política pública no son tan profundas.
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