El control de cambios y la incertidumbre reinante terminaron por congelar las operaciones de comercio exterior. Se han suspendido embarques desde varios puertos europeos y estadounidenses. Hasta desde los propios países vecinos, empresarios ponen en tela de juicio los negocios con importadores argentinos.
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Pero esto no sólo complica el desarrollo normal de algunas actividades productivas, sino que, además, conspira contra áreas sensibles, como la de los laboratorios medicinales. Varias empresas del sector ya advirtieron que están prácticamente sin stock de algunas monodrogas y reactivos para fabricar medicamentos.
Ayer la Cámara Nacional de Comercio chilena estimaba una caída de 50% de las exportaciones a la Argentina. La proyección original contemplaba ventas por 620 millones de dólares para 2002. Ahora estiman que caerán a 370 millones, en función de la devaluación del peso, que según los analistas sería de entre 19% y 60%.
Por ello, no extrañó que exportadores chilenos y brasileños manifestaran su preocupación por el futuro de las ventas a la Argentina, en clara referencia a la garantía de cobro de las divisas.
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