11 de enero 2005 - 00:00

Comienza campaña para influenciar a bonistas

Ante el inminente inicio del canje de la deuda, el gobierno se apresta a lanzar a pleno una campaña para crear la sensación entre grandes y pequeños bonistas extranjeros de que la operación tendrá una aceptación de 75% como mínimo. La razón: en el dilema de los tenedores de títulos argentinos de aceptar o rechazar la propuesta, juega un papel principal el saber qué hará el resto de los acreedores.

El clima que se instale en medio del proceso de reestructuración de la deuda es clave en este sentido. El equipo económico lo sabe, y más lo saben los bancos asesores (Merrill Lynch, UBS y Barclays) que idearon la operación a sabiendas de lo que sucedió en anteriores reestructuraciones y de cómo deciden los bonistas.

¿Cómo influye esto? Es, en realidad, lo que se conoce como Teoría de los Juegos. En determinadas situaciones, las ganancias de cada agente, en este caso, cada bonista, dependen no sólo de la decisión que tomen, sino también de la del resto de las personas con las que interactúa.

En el caso puntual del default, si un inversor sabe que la mayoría va a rechazar la oferta, le conviene rechazarla. Así, ante el fracaso, obligarían al gobierno argentino a mejorar la oferta reduciendo la quita hoy en torno a 70%. Al revés, si un bonista tiene la sensación de que la mayoría de los acreedores aceptará la propuesta, le conviene aceptarla. Caso contrario, el gobierno cerrará el proceso con una alta adhesión, y el bonista en cuestión se quedará sólo con la posibilidad de entablar un juicio.

No es casualidad entonces que apenas comenzada la oferta, el gobierno busque asegurarse una alta participación. Y que esto se conozca públicamente. Por eso, la decisión de que las AFJP, bancos locales y compañías de seguro manifiesten su adhesión al canje en los tres primeros días hábiles. Por ello también el premio que se les da a los bonistas que primero acepten la oferta otorgándoles prioridad para acceder a los títulos Par, los que no tienen quita, aunque cancelan toda la deuda en 2038. Desde este viernes y hasta el 4 de febrero rige este premio en lo que se denomina la primera fase del canje. Otro beneficio más: si la aceptación final de la oferta argentina supera 70%, se repartirán más títulos Par (pasa de u$s 10.000 millones a u$s 15.000 millones el total por emitir).

Rápidamente, en las primeras tres semanas, en esa primera fase, Roberto Lavagna busca enviar el mensaje de que casi 50% de la deuda ya en default ya ingresó al canje y así dejar en claro que le será fácil lograr 20 puntos más.

Pero la clave pasa por lo que sucederá en la segunda fase de la propuesta. Es la que va del 4 de febrero al cierre, el 25 de ese mes. Ahí ya no hay más incentivos y los grandes inversores extranjeros esperarán hasta último momento para hacer llegar su aceptación en espera de una mejora en la oferta. «Si de todas maneras voy a aceptar, no gano nada con hacerlo antes de tiempo. Espero hasta el último día y ayudo a que haya una mejora en la propuesta en medio del proceso», pueden razonar. Es más, si llega el día 24 y los bancos asesores recolectaron en total sólo 60% de adhesión, el gobierno, para no ver caída la operación, se vería obligado a introducir alguna mejora. De todas maneras, en esto el gobierno hizo bien -si lo hizo conscientementeal crear la impresión en el mercado de que no habrá una mejor oferta y que el proceso se cerrará como sea.

• E-mail a inversores

Un dato clave para los bonistas lo aporta un e-mail a inversores de Lehman Brothers con recomendaciones del economista jefe para América latina, Guillermo Mondino. Destaca la importancia de la meta de lograr una aceptación de 40% para el 4 de febrero y señala que «niveles por debajo de ese porcentaje es una señal de que no todo anda bien...». Hay más advertencias para los bonistas: «Habrá una intensa campaña para crear un clima positivo en medio del proceso. Estense alertas y separen propaganda de información».

De todas maneras, la mejor campaña de prensa para el gobierno viene de la mano de Alan Greenspan, titular de la Reserva Federal. Por azar, la economía norteamericana no está creciendo muy fuerte, la tasa sigue baja en EE.UU. y por ello los mercados emergentes están en altos niveles. Indirectamente, se crea el clima tan deseado por el equipo económico.

Una paradoja interesante es lo que sucede si el gobierno crea un clima de aceptación de 90%. Ello le juega en contra. Históricamente, los que están entre 10% que rechazan la propuesta cobran 100%, sin quita, de los títulos en default en arreglos extrajudiciales. Entonces, si los bonistas piensan que hay 90% de aceptación, una buena parte de ellos decidiría quedarse afuera para estar en ese selecto 10%.

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