Comienza Kirchner hoy un viaje clave a España
Será el viaje presidencial más importante del año, y sólo puede ser comparado con eventuales presencias en la Asamblea de Naciones Unidas y especialmente en Italia. Hoy Néstor Kirchner se embarca rumbo a España, país con el que más relación y temas pendientes hoy existen. El momento en que ocurre da más relevancia a la visita: se da tras nacionalización de Evo Morales y ante avance en la Argentina del Estado en empresas de servicios públicos con mayor participación. Viajan los ministros Julio De Vido y Felisa Miceli para contactos con empresarios. La renegociación de la deuda que el país mantiene con el Club de París se definirá en buena parte en estos cuatro días. De todas maneras, el resultado es fácil de anticipar: se acordarán nuevas condiciones para la deuda bilateral que se tiene con España, u$s 1.351 millones en total, sin quita nominal, pero amplio plazo de pago, mayor a 15 años. Representa el capítulo pendiente tras el canje de la deuda en default con bonistas, algo que podría estar cerrado en el primer trimestre de 2007.
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Felisa Miceli es la figura a la que el equipo del gobierno le ha encomendado especialmente desmentir esa imagen. Habrá que seguirle los pasos en estos días. Ella hablará el jueves ante una audiencia de 200 empresarios. Y un día antes, a las 12, estará con Pedro Solbes, su colega, el titular del Ministerio de Hacienda. El funcionario español es un ortodoxo para quien el socialismo, en economía, casi se reduce a una aplicación más progresiva de la carga impositiva. Miceli deberá convencerlo de algunas excentricidades criollas, como los controles de precios, por más que ella esté más cerca de su interlocutor que de Guillermo Moreno, el responsable de una cruzada casi física contra la inflación.
También deberá Miceli explicarle a Solbes que el dinero comprometido por España con el gobierno de Fernando de la Rúa en ocasión del blindaje no fue un préstamo interbancario de emergencia, destinado a que la Argentina supere un trance instantáneo de iliquidez, como creen quienes facilitaron esos u$s 1.000 millones.
La ministra dirá que eso fue un préstamo corriente y que, por lo tanto, debió ser subsumido en el resto de la deuda con el Club de París. Curioso: le tocará defender una decisión de Lavagna, a quien se podría reprochar esa conducta. Los españoles acaso descubran a Miceli y se sientan cómodos con sus modales, para nada pretensiosos, pero bastante profesionales. Pero querrán saber qué piensa también el otro gran actor de la escena que la Argentina montará en Madrid esta semana: Julio De Vido.
Será él quien deberá explicar a las empresas y a su protector dentro del Estado español, Miguel Sebastián (jefe de asesores económicos de La Moncloa), por qué si se cumplieron todos los plazos procesales todavía no se ajustaron las tarifas de gas y de energía eléctrica que debían subir 15% en noviembre para los grandes consumidores industriales y comerciales.
Esa demora perjudica sobre todo a Endesa y a Gas Natural BAN. Ambas compañías suspendieron sus reclamos en el CIADI a cuenta de esa recomposición que no se produjo. ¿Repondrán sus demandas ante el Tribunal Arbitral del Banco Mundial?
Para tratar este asunto, Sebastián pidió un informe muy detallado a cada empresa: él coordina un comité de compañías españolas con intereses en Iberoamérica y rinde cuentas sólo ante Zapatero. También a la papelera ENCE este funcionario le reclamó precisiones por si la discusión aparece sobre la mesa.
Encadenada al problema de los precios de los servicios públicos aparece otra incógnita que el gobierno de España querrá develar también: el nivel de intervención que piensa ejercer el gobierno sobre la economía en este sector. ¿Regirá en todos los casos el criterio de capitalizar los aumentos de tarifas como sucederá con Aerolíneas?
Ojalá le hayan avisado a Sebastián que no debe usar la expresión «capitalismo de amigos» como metáfora de sus preocupaciones. Por lo que trasciende al lado de De Vido, el ministro de Infraestructura no tiene pensado dar precisiones mayores sobre los incrementos de tarifas.
Acaso siga explicando que en la Argentina hubo una emergencia. Es lo que no quieren escuchar más los españoles, sean empresarios o funcionarios. Precisamente en este detalle está cifrada la clave de la visita que iniciará Kirchner mañana.
El gobierno de Zapatero pretende que este viaje sirva para dos finalidades políticas.
Primero, sacar la agenda empresarial del eje de la relación con el país (lo que supone, entre otras cosas, no hacerse cargo del conflicto que podría devenir de una conducta más agresiva de las compañías ante el incumplimiento de contratos). Segundo, mostrarles a sus opositores internos, en especial a los del Partido Popular, que la alianza con Kirchner sigue siendo ventajosa para la estrategia de internacionalización capitalista que viene llevando adelante España desde hace más de 10 años. Como es evidente, una cuestión está íntimamente relacionada con la otra y por eso los españoles volverán a recurrir al buen trato para ver si, de una vez por todas, pueden conjurar la exasperante ambivalencia del santacruceño.




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