Antes del 6 de abril, fecha prevista del Comité Central Confederal de la CGT, las negociaciones salariales en las que Néstor Kirchner quiere tener una activa participación deberían estar encaminadas. Tanto el Ejecutivo como los gremios, ya definieron los contenidos que llevarán a la mesa de discusiones. El Ministerio de Trabajo, por orden de Néstor Kirchner, no quiere homologar paritarias con aumentos por encima de 15% para todo el año. Del otro lado, los sindicatos esperan incrementos claramente superiores, además de otras medidas a favor de los asalariados como el demorado aumento del mínimo no imponible en Ganancias, un incremento para los jubilados y un alza en el salario mínimo.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En este marco, cerca de 15 sectores comenzarán lentamente desde esta semana a sentarse a la mesa de negociaciones para modificar los convenios colectivos. Los primeros serán los plásticos (el empresario que lo suscribirá es Héctor Méndez, titular de la UIA), a los que seguirán los camioneros, petroleros, petroquímicos, alimentos, bebidas, metalúrgicos, bancarios, servicios telefónicos, municipales, transporte público, correo, subterráneos, servicios financieros, automotrices y autopartes. En todos los casos se trata de gremios que discutieron su situación salarial durante 2005 y que llegaron a algún tipo de acuerdo que incluía el compromiso por parte de la empresa de renegociar a partir de marzo. El aval a estos acuerdos fue el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, con lo cual es esta cartera la que debe llamar a las partes a volver a negociar.
Los sindicatos que sabían que iban a ser citados ya tuvieron tiempo para elaborar sus reclamos. Ya están definidos. Exceden largamente la cuestión salarial, más allá de proponer aumentos durante 2006 que superan holgadamente 15% que está dispuesto a avalar el gobierno, temeroso que mayores incrementos alteren la situación inflacionaria. Algunos sindicatos no están dispuestos siquiera a sentarse a negociar, si desde las empresas no están en condiciones de discutir alzas que se ubiquen como mínimo en 25%.
Pero además los sindicatos quieren el compromiso oficial que, más allá de las negociaciones salariales, se avance con el incremento del mínimo no imponible en Ganancias para los trabajadores en relación de dependencia.
El argumento sindical es que el propio Hugo Moyano, desde su puesto de titular de la CGT, había prometido que el Ejecutivo solucionaría este capítulo antes de abril. Siguiendo esta lógica, la mayoría de los gremios le pusieron fecha: el mencionado 6 de abril. Lo que buscan los gremios es que cualquier incremento salarial que se consiga en la mesa de negociaciones, no termine licuado en su mayor parte por el tributo a las Ganancias.
Pero además, los sindicalistas quieren que el gobierno se comprometa a elevar el salario mínimo, que actualmente se ubica en los $ 640, a por lo menos $ 800. En la misma línea, exigirán un alza en las jubilaciones mínimas, que están en la actualidad en los $ 350 y que la CGT quiere llevar por encima de los $ 500.
• Impacto
Para el gobierno, ir en este sentido implicaría aumentar presiones inflacionarias, ya que cualquier mejora que tengan los empleados en relación de dependencia, los que cobran el salario mínimo o los jubilados; irá casi en su mayoría hacia el mercado interno, lo que impactará en los precios.
Si esto ocurre, las mejoras que se decidan en las negociaciones con los convenios, no sólo se licuarían en el pago de Ganancias, sino con el alza de la inflación.
Dejá tu comentario