17 de julio 2007 - 00:00

Cómo eligió Kirchner al flamante ministro

Miguel Peirano.
Miguel Peirano.
«Necesito que seas el próximo ministro de Economía. A la tarde tenés que venir a la Casa de Gobierno para hablar.» Néstor Kirchner llamó ayer pocos minutos después de las 13 a Miguel Peirano y le ofreció de esta manera ser el sucesor de Felisa Miceli. La designación no tomó por sorpresa al hasta ese momento secretario de Industria, ya que desde hacía 15 días se lo mencionaba como un posible reemplazante de la ministra.

Tres cuestiones terminaron de convencer a Kirchner sobre la conveniencia de nombrar a Peirano en el cargo. El primer factor había sido una conversación breve y privada que ambos habían protagonizado el viernes 29 de junio en Asunción del Paraguay, durante la última cumbre del Mercosur, referida a la situación del bloque en particular y a la marcha de la industria argentina en general. Allí Peirano le había asegurado al Presidente que éste sería otro buen año para la economía, que la inflación era un problema puntual y no estructural y que el único inconveniente serio que existía era la futura falta de energía. El mensaje fue considerado como un aporte sincero a Kirchner, cuando la mayoría de los interlocutores le mostraban una visión optimista del problema energético.

Otro factor que sumó a la designación fue el aporte personal que Peirano hizo durante la campaña de Daniel Filmus como candidato a jefe de Gobierno porteño. El ex secretario de Industria fue llamado por el propio Kirchner en abril para apoyar la candidatura del ministro de Educación, lo que Peirano hizo abierta y públicamente, aun a riesgo de generarse críticas.

Aparentemente, el compromiso personal que puso en defender a Filmus, aun sabiendo que no formaría parte de un eventual gabinete porteño, provocó una buena impresión en las filas del oficialismo.

El tercer factor positivo es que Peirano tiene cierta consideración positiva de parte de Cristina Fernández.

Incluso era uno de los nombres que se mencionaban como futuro integrante de un eventual gabinete de la primera dama. De hecho, fue la senadora, en el almuerzo que ayer Kirchner mantuvo con ella y el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, la que terminó de avalar el nombramiento que luego derivó en el llamado telefónico por el que se le ofreció el cargo a Peirano.

«En estos seis meses lo que haremos es lograr un superávit fiscal por encima de 3,5% del PBI en la Nación y que el crecimiento de la economía sea superior a 7%. Esa es la meta que hablamos con Néstor Kirchner.» Un alto integrante del gabinete del flamante ministro de Economía, Miguel Peirano, explicaba ayer a este diario cuáles serán las directrices de su gestión. La mismafuente aclaraba que el funcionamiento de esa cartera tendrá más intervención e iniciativas que la gestión de Felisa Miceli y la Secretaría de Hacienda continuará manejándola Carlos Mosse, alguien que responde directamente a Néstor Kirchner. En este punto no habrá novedades. Este funcionario es uno de los pocos que diariamente y a primera hora de la mañana habla con el jefe de Estado, al que le transmite puntualmente el «parte» sobre la evolución de la recaudación, el gasto y las principales variables macroeconómicas. Esta gimnasia se mantendrá inalterable en los próximos seis meses.

  • Estructuralista

    La presentación en público de Miguel Peirano como ministro de Economía fue hecha por Alberto Fernández ayer por la tarde, cuando el jefe de Gabinete habló de la salida de Felisa Miceli. Allí se definió al próximo ministro de Economía como «productivista» e «industrialista». Técnicamente sería más adecuado llamarlo un «heterodoxo» o «estructuralista». Así se denomina académicamente y en la jerga de los economistas a los técnicos que defienden más la estructura productiva de un Estado que la evolución de las variables económicas y los equilibrios macroeconómicos ortodoxos. Lo novedoso en el caso de Peirano es que desde un primer momento y mucho antes de ser llamado en febrero de 2005 para ocuparse de Industria se manifestó defensor de los equilibrios fiscales como condición anterior indispensable para pensar luego en políticas activas.

    Como economista de la UIA, se le reconocen trabajos firmados y conferencias públicas, donde criticaba la convertibilidad y advertía sobre las consecuencias negativas del uno a uno en la competitividad manufacturera de la Argentina.

    Peirano ya sabía desde hacía varios días que en cualquier momento podía ser nombrado ministro de Economía.
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