Cómo eligió Kirchner al flamante ministro
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Miguel Peirano.
«En estos seis meses lo que haremos es lograr un superávit fiscal por encima de 3,5% del PBI en la Nación y que el crecimiento de la economía sea superior a 7%. Esa es la meta que hablamos con Néstor Kirchner.» Un alto integrante del gabinete del flamante ministro de Economía, Miguel Peirano, explicaba ayer a este diario cuáles serán las directrices de su gestión. La mismafuente aclaraba que el funcionamiento de esa cartera tendrá más intervención e iniciativas que la gestión de Felisa Miceli y la Secretaría de Hacienda continuará manejándola Carlos Mosse, alguien que responde directamente a Néstor Kirchner. En este punto no habrá novedades. Este funcionario es uno de los pocos que diariamente y a primera hora de la mañana habla con el jefe de Estado, al que le transmite puntualmente el «parte» sobre la evolución de la recaudación, el gasto y las principales variables macroeconómicas. Esta gimnasia se mantendrá inalterable en los próximos seis meses.
La presentación en público de Miguel Peirano como ministro de Economía fue hecha por Alberto Fernández ayer por la tarde, cuando el jefe de Gabinete habló de la salida de Felisa Miceli. Allí se definió al próximo ministro de Economía como «productivista» e «industrialista». Técnicamente sería más adecuado llamarlo un «heterodoxo» o «estructuralista». Así se denomina académicamente y en la jerga de los economistas a los técnicos que defienden más la estructura productiva de un Estado que la evolución de las variables económicas y los equilibrios macroeconómicos ortodoxos. Lo novedoso en el caso de Peirano es que desde un primer momento y mucho antes de ser llamado en febrero de 2005 para ocuparse de Industria se manifestó defensor de los equilibrios fiscales como condición anterior indispensable para pensar luego en políticas activas.
Como economista de la UIA, se le reconocen trabajos firmados y conferencias públicas, donde criticaba la convertibilidad y advertía sobre las consecuencias negativas del uno a uno en la competitividad manufacturera de la Argentina.
Peirano ya sabía desde hacía varios días que en cualquier momento podía ser nombrado ministro de Economía.




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