Un Merval cayendo 6 por ciento en la se-mana, frente a caídas de menosde 4 por ciento en el Dow y en parecido nivel para el Bovespa.
Al pasar todo por el filtro, la secuela pare-ce ser siempre la misma:bajamos más, cuando todos bajan.
Y no recuperamos al momento de los repuntes. Es lo que marca la grandiferencia con mercados que po-seen cierto «colchón», por venir de buenasépocas, frente a un ámbito argentino que suma frustraciones desde hace largorato. Y a tal punto está acongojado el ambiente porte-ño, que la pálidareacción del viernes casi hasta se festeja de modo eufórico. Todo fue malo parael concierto bursátil mundial, a sabiendas de los numerosos frentes deconflicto que se presentan por el mundo. Esto hizo más sopor-table el derrapede Buenos Aires, aunque no se oculta el fondo decadente en que nos vemossumidos.
Merval criollo
El Mercado de Valores anunció perfiles del nuevo indicador, queconvivirá con el actual, hecho sólo de especies consideradas locales.
Desde mediados de noviembre estaría operando, si bien el listado todavíase mantiene ausente. Un modo de capturar algo de todo el espíritu bursátilnacional, que se vino dejando caer a pedazos en la última década.
La única nota de color, para una semana negra, y un trasfondo gris queimpregna el pasar del año por nuestra plaza.



