25 de octubre 2001 - 00:00

Compañías aéreas perderán este año u$s 5.600 millones

Nueva York (Bloomberg, Reuters, ANSA) - Los atentados están teniendo efectos devastadores sobre los balances de las líneas aéreas. En setiembre la facturación de las aerolíneas de Estados Unidos cayó 45 por ciento, mientras el número de pasajeros bajó 32 por ciento. En otras palabras, bajaron las tarifas, pero no consiguieron detener la caída de la venta de pasajes. En promedio el precio de los tickets bajó 19 por ciento. El cuadro se agrava porque junto a la rebaja de los pasajes, las líneas aéreas ven subir muy fuerte sus costos por las primas más altas que deben pagar a las compañías de seguros.

Aunque las compañías norteamericanas dejaron en tierra alrededor de 20 por ciento de sus aviones, durante setiembre sólo pudieron vender 59 por ciento de los asientos disponibles, es decir 70 por ciento menos que en setiembre de 2000.

La tendencia negativa sigue en octubre. Las cifras preliminares indican hasta ahora que el tráfico aéreo es 28% inferior al de hace un año.

Se estima que las empresas perderán este año u$s 5.600 millones
. Antes de los atentados, las previsiones de pérdidas anuales eran de u$s 2.000 millones.

Déficit histórico

Solamente American Airlines, la mayor línea del mundo, anunció ayer que perdió u$s 522 millones de dólares en el tercer trimestre, contra ganancias de 322 millones en el mismo período de 2000. La empresa dijo que fueron las mayores pérdidas en su historia y señaló que los ataques tuvieron un efecto «devastador» en los estados financieros de American Airlines. Los cargos extraordinarios que tomó la empresa como consecuencia de los ataques del 11 de setiembre sumaron u$s 397 millones de dólares.

Sin embargo, estas pérdidas se compensaron con el crédito especial que otorgó el gobierno a las aerolíneas y que en el caso de American implicó ganancias extraordinarias de u$s 508 millones.

Ayer se conoció que las empresas aéreas norteamericanas deberán esperar varias semanas para recibir el segundo tramo de subsidios.

La primera mitad de los 5.000 millones de dólares en efectivo que el gobierno ofreció fueron entregados inmediatamente después de los ataques del 11 de setiembre. El paquete totaliza u$s 5.000 millones en efectivo y 10.000 millones en garantías para que obtengan préstamos a tasas bajas. La ayuda del gobierno norteamericano es resistida en el mundo.

A su vez, la Asociación de Compañías Aéreas Europeas (AEA) informó ayer que el descenso del tráfico en las líneas europeas después del atentado fue de 9,6%
.

La AEA pidió a la Comisión Europea que flexibilice las normas sobre los derechos de despegue («slots»).
Las compañías aéreas europeas quieren suspender algunas conexiones aéreas durante el período de invierno 2002-2003, pero sin perder sus derechos horarios.

En tanto, ayer se afirmaba que Sabena, la empresa belga de aviación estaba por declararse en quiebra. La versión fue publicada por el prestigioso diario belga «De Standaard», que reveló que el gobierno no encontró inversores que quieran participar en el relanzamiento de Sabena, desde hace unos 20 días en administración controlada. Sabena tiene un pasivo de casi 1.800 millones de dólares.

Según fuentes oficiales, la empresa está negociando con la compañía aérea Virgin Express y con «las demás partes interesadas».

Sabena tiene desde el 5 de octubre protección de los acreedores por dos meses a través de un concordato preventivo provocado por la crisis de Swissair, socia de Sabena en 49,5 por ciento.

Swissair no aportó 186 millones de dólares que había comprometido lo que obligó al gobierno belga, dueño de 50,5% del paquete, a otorgarle a Sabena un crédito-puente de 111 millones de dólares.

Por su parte, la empresa alemana Lufthansa anunció que va a dejar en tierra más aviones de los que pensaba. Hasta el momento la idea era parar 28 máquinas, pero ahora se piensa en 43 ante la merma de reservas y envíos de carga.

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