Séptima suba consecutiva para las "blue chips" y, sin embargo, el ánimo entre los inversores no parece reflejar lo que es la seguidilla de subas más larga en casi dos años y medio. Por lo pronto, la nueva caída que experimentó el volumen operado demostró que el primer día de guerra sobre el Golfo no despejó las dudas y más bien, por el contrario, si algún efecto tuvo, fue inducir un mayor grado de inestabilidad. Siguiendo el patrón de la jornada anterior, los tres grandes índices bursátiles (Dow, NASDAQ y S&P 500) arrancaron en baja, llegando a perder más de 1,6% en la primera hora de operaciones y fueron las noticias desde el frente las que impulsaron la recuperación. Concretamente, sobre lo que más se habló cuando las acciones comenzaban a recuperar terreno hacia mediodía fue sobre el anuncio de una agencia norteamericana de noticias que indicaba que Saddam Hussein había sido herido durante los bombardeos. Esto, junto con algunos operaciones de cobertura que "inflaron un poco" el volumen (las proyecciones hablaban de casi 1.600 millones de papeles en el NYSE cuando a duras penas se superaron los 1.400 millones), llevó a que el Promedio Industrial trepara 0,65% a las dos de la tarde (hora de Nueva York) y el NASDAQ subiera 1,02 por ciento. Bastó que el líder iraquí se mostrara una vez más por televisión para que los índices se desplomaran quedando en terreno neutral. Hacia el cierre y de la mano del anuncio de la entrada de las tropas de los "dispuestos" sobre el territorio iraquí, los índices se recuperaron ligeramente y, así, el Dow quedó en 8.286,6 puntos marcando una mejora de 0,26%, en tanto que el NASDAQ trepaba 0,41%.
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