Formalmente tenemos que admitir que el rally iniciado hace (ahora) tres ruedas, no se apagó. Es cierto que no tuvimos las impresionantes subas del martes y miércoles (muy altas para los tiempos que corren) y que el volumen operado se redujo a poco más de 1.600 millones de papeles en el mercado tradicional y 1.800 en el electrónico. Pero aun así, y luego de pasar casi tres cuartas parte del día del lado perdedor, el Promedio Industrial fue capaz de cerrar con una mejora de 0,03% al quedar en 10.004,54 puntos, mientras el NASDAQ ganaba un más interesante 0,29%. Que una suba es una suba, es algo que nunca discutimos. Sin embargo, hay que considerar que tal vez y en otro escenario, la jornada de ayer hubiera dado para una suba muchísimo mayor a la que finalmente tuvimos. Por un lado algo más de 200 empresas difundieron sus balances del tercer trimestre, con resultados mayoritariamente superiores a lo esperado. Por el otro, el petróleo, la espada de Damocles que pende sobre el mercado según muchos, se desplomó casi 3% quedando en u$s 50,92 por barril. Finalmente los rumores sobre el crecimiento del PBI del último trimestre, que se daba a conocer hoy, al que el consenso de los analistas veían en torno de 5%, un valor impresionante frente al promedio de tan sólo 3,3% que hemos tenido en los últimos 10 años. Y si todo esto no bastara para impulsar al mercado accionario, tuvimos la primera suba de tasas de los últimos 9 años en China, lo que podría marcar el comienzo de un ajuste del reminbi (moneda china), y una eventual reducción del déficit comercial norteamericano.
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