8 de noviembre 2002 - 00:00

"Con una dolarización habrá muy poco crédito"

Mar del Plata (enviado especial) - Una intensa jornada en la que el optimismo siguió ganándole la partida a la actualidad, se vivió ayer en el Sheraton Mar del Plata, la segunda jornada del 38° Coloquio de IDEA (Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina). Cuestiones tan diversas como la educación, la reforma del sistema financiero, tipo de cambio flotante vs. dolarización y hasta la desnutrición infantil conformaron un temario heterogéneo pero que se hizo interesante por la calidad de algunas de las ponencias. Una de las polémicas más fuertes del día fue la que protagonizaron Julio Piekarz (ex gerente general del Central) y Miguel Kiguel, titular del Banco Hipotecario Nacional, que difirieron sobre cómo deberá ser el futuro sistema financiero argentino.

Piekarz
se inclinó por la posibilidad de una banca «de transición», que recupere la banca comercial universal, que tenga prohibido prestarle al sector público, también «descalzar» monedas y plazos en la intermediación financiera, y otorgar créditos en moneda extranjera a deudores locales. «El crédito, en este esquema, será a corto plazo, caro y escaso», admitió el economista. Como alternativas a esta «sequedad crediticia» Piekarz mencionó la posibilidad de recuperar el acceso al crédito internacional («es muy difícil a mediano y corto plazo», reconoció), y también que podría generarse crédito a mediano plazo a través de la venta de certificados de deuda o de participación de los ahorristas en el capital de las deudoras.

Luego admitió que prefiere «la dolarización 'de jure' con acuerdo explícito con el gobierno de Estados Unidos, pero eso no ocurrirá: la Argentina tendrá régimen monetario con moneda propia». En caso de que se vuelva a aceptar depósitos en moneda extranjera, dijo, «los créditos se otorgarán con garante externo de calificación A-al menos, a plazos calzados y con encajes en el exterior a nombre de la entidad y no de la autoridad monetaria». Piekarz concluyó con una definición casi política. «No pidamos desarrollo del crédito cuando se estimulan políticas de licuación de activos bancarios.»

Por su parte, Kiguel comenzó su exposición en velado desacuerdo con su colega: «El crédito no puede ser sólo para empresas con activos en el exterior: debe ser para todas las que puedan generar rentabilidad». Dijo que para avanzar en la creación del nuevo sistema financiero en la Argentina hay dos etapas: «resolver los temas pendientes y ver cuáles son las opciones que se abren». Entre los primeros, aseguró que «hay que solucionar el tema del 'corralito'. Hoy no crearía mayores problemas abrirlo, y creo que no se hace sólo por control del tipo de cambio». Obviamente, el titular del Hipotecario reclamó «compensar a los bancos por la pesificación y la indexación asimétricas», y la «reestructuración de la deuda pública y privada, y también restablecer la seguridad jurídica».

• Definición

Luego agregó que «el régimen cambiario definirá qué tipo de banca tendremos. Si optamos por el tipo de cambio fijo o la dolarización, iremos al 'narrow banking': no hay prestamista de última instancia, y se elimina el riesgo crediticio por devaluación, pero si hay crisis cambiaria inmediatamente hay crisis bancaria; es una banca sólida pero con muy poco crédito».

En cambio, agregó, si se opta por un tipo de cambio flotante, «será una banca universal, con prestamista de última instancia y un sistema más chico. Si me dan a elegir, me quedo con ésta»
. Esa banca funcionará fundamentalmente en pesos, y los créditos y depósitos -al menos en una primera etapa- serán a muy corto plazo. «La banca offshore, todos lo sabemos, es ahorro sin crédito, y aporta poco y nada al crecimiento del país.»

Horas antes el vicecanciller Martín Redrado había anunciado la creación del Consejo de Comercio Internacional, para el que convocará al sector público, al privado y al académico con el solo propósito de potenciar las exportaciones. «Creo que la recuperación económica de la Argentina sólo es posible a través del aumento de las exportaciones, que en cuatro años podrían duplicarse, llegando a u$s 48.000 millones anuales.» La jornada la había abierto Jorge Corteza, economista de la consultora Booz Allen & Hamilton, que se mostró particularmente optimista: «La Argentina tiene capacidad para exportar de todo, y sólo una decena de países en el mundo pueden decir lo mismo». Su proyección fue incluso más lejos que la de Redrado: «Podemos exportar por u$s 60 o 70 mil millones anuales, una meta alcanzable sólo con mejorar la inserción de nuestras empresas en los mercados internacionales». Para eso, destacó, «es necesario crear valor a través de marcas propias».

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