Condiciona la UIA al gobierno: no firma pacto sin el campo
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Luis Betnaza, de Techint (a pesar de la inacción oficial en el caso Sidor), y Juan Carlos Lascurain
encabezaron la delegación de la UIA convocada por Cristina de Kirchner. Pidieron
que el campo firme el Acuerdo del Bicentenario, acto cada vez más improbable.
Desde entonces, las presiones sobre la UIA fueron permanentes, y culminaron con la convocatoria de ayer.
A la mandataria la acompañaron un casi silencioso Alberto Fernández, De Vido (con su ladero Roberto Baratta) y Carlos Zannini. Se sentaron con ellos poco más de la mitad de los miembros del Comité Ejecutivo de la entidad, encabezados por Lascurain; tambiénestuvieron Héctor Massuh (papeleros), Luis Betnaza (Techint), José Ignacio de Mendiguren (indumentaria), Héctor Méndez (plásticos), Miguel Acevedo (Aceitera General Deheza), Adrián Kaufmann Brea (Arcor), José Luis Basso y Rodolfo Achille ( autopartistas), Daniel Funes de Rioja y Roberto Domenech (COPAL).
Algunas ausencias llamaron la atención, como la de Federico Nicholson, vicario de Carlos Pedro Blaquier en la central fabril; seguramente evitó el «tête à tête» con la Presidente para evitar líos internos con su otro sector: después de todo, Ledesma es un conglomerado tan industrial como agropecuario. La misma dicotomía abarca a muchos de los que estuvieron ayer en Balcarce 50; es el caso de De Mendiguren, que tiene campos, o de Acevedo, cuya empresa es la principal procesadora de soja del país pero también tiene uno de los mayores criaderos de ganado porcino de la Argentina.
El propio De Mendiguren había dicho horas antes que «ya no existe división entre el campo y la industria: somos lo mismo», una posición que le causó algún reproche en la reunión de ayer.
Si bien no hubo gritos destemplados ni acusaciones por parte de la Presidente, los industriales se fueron con la sensación de que no dará fácilmente el brazo a torcer en la guerra contra los productores agropecuarios. Algún industrial se animó -ya en confianza- a sugerirle que «mire que tengo que volver a mi pago, y me van a preguntar cómo sigue esto; si los hombres de campo tienen dirigentes intransigentes,quizás ustedes deberían dar muestras de mayor flexibilidad». La Presidente no aceptó la sugerencia, y reafirmó que seguirán con la misma postura.
Otra fuente relata que De Vido extrajo de entre sus papeles un viejo pliego de reclamos que viene presentando la UIA desde hace casi un lustro, y en el que se incluyen la necesidad de sancionar una nueva ley de accidentes de trabajo (de ahí la presencia de Funes de Rioja), de desgravar las reinversiones de utilidades de las pymes, de garantizar el financiamiento a largo plazo para el sector, etcétera. Casi una formalidad para la tribuna: el gobierno conoce de sobra estas cuitas de la UIA, pero hasta ahora parece pensar que es suficiente con la bonanza que le regaló a la industria durante todos estos años con barreras paraarancelarias y tipo de cambio alto.
Tampoco fue una sorpresa para la concurrencia que se hablara de ese documento: por la mañana, Lascurain y un par de dirigentes más habían estado en el despacho de De Vido tratando de coordinar el temario de la reunión con la Presidente.



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