3 de junio 2005 - 00:00

Condiciona Lavagna el acuerdo con el Fondo

Roberto Lavagna salió a defender la negociación con el Fondo Monetario. Dijo que «no se forzará un acuerdo con organismos por las exigencias que impongan». Se alineó con el discurso de Néstor Kirchner. Pero marcó diferencias con el mayor gasto por las elecciones. Descartó la reducción de impuestos, apuntando indirectamente al plan que se impulsa para reducir Ganancias (para los que ganan entre $ 1.800 y $ 3.500). Se está a las puertas de otro conflicto entre Néstor Kirchner y su ministro.

El ministroRobertoLavagna juntoal titular delIAEF, DouglasElespe;el subsecretariodeFinanzas,SebastiánPalla, y elsecretario deCoordinaciónTécnica,LeonardoMadcur. «LaNación hoytiene laoportunidadde abrir unciclo históricodiferente delde los últimos30 años»,sostuvoLavagna.
El ministro Roberto Lavagna junto al titular del IAEF, Douglas Elespe; el subsecretario de Finanzas, Sebastián Palla, y el secretario de Coordinación Técnica, Leonardo Madcur. «La Nación hoy tiene la oportunidad de abrir un ciclo histórico diferente del de los últimos 30 años», sostuvo Lavagna.
El ministro Roberto Lavagna consideró ayer que «no hay que forzar un acuerdo con organismos multilaterales si los compromisos que deben asumirse no son compatibles con el crecimiento económico, la reducción de la pobreza y la creación de empleo».

Luego de haber felicitado a su equipo económico por haber negociado con « racionalidad, precisión y dureza» durante el proceso de reestructuración de la deuda, Lavagna retomó un discurso poco flexible para referirse a las exigencias del FMI.

En el marco del 22° Congreso anual que organizó el Instituto Argentino de Finanzas (IAEF), el funcionario destacó que desde el default se utilizaron u$s 12.000 millones para cancelar deuda con organismos internacionales, y que la mayoría de las reformas efectuadas en el sistema financiero se hicieron fueron «autofinanciadas».

También resaltó que el país volverá al mercado de crédito, pero bajo un programa de desendeudamiento, lo que no implica que no haya emisiones brutas de deuda.

El ministro fue acompañado por el subsecretario de Finanzas, Sebastián Palla, y el secretario de Coordinación Técnica, Leonardo Madcur, dos actores principales del proceso de reestructuración de la deuda, y como ya es habitual en las presentaciones de Lavagna, no asistióGuillermo Nielsen. No hubo alusiones directas al cierre oficial del canje.

El titular del Palacio de Hacienda llamó a las entidades financieras a extender sus servicios a la población para solucionar el bajo grado de bancarización de la economía e incrementar el número de créditos. Debió reconocer la distorsión que genera el impuesto al cheque, pero atribuyó el bajo nivel de bancarización a los «bancos que apostaron al Estado en lugar de al sector privado».

En otro orden de cosas, Lavagna señaló que no hay una fecha determinada para llegar a un acuerdo con Brasil por la problemática del sector industrial, y que
«el tiempo dirá» qué sucederá con quienes no aceptaron la oferta de reestructuración.

• Puntos salientes

A continuación lo destacado de la exposición de Lavagna ayer en el IAEF:

• La inversión debe alcanzar entre 23% y 23,5% del PBI para garantizar el crecimiento y la generación de empleo.

• Superado el default no habrá ni subsidios fiscales, ni baja de impuestos como algunos creen, tampoco volverán los negocios financieros fáciles.

• La suba en el salario mínimo se encuadra con la función de coordinación que debe cumplir el Estado para evitar que las empresas cedan ante la tentación de captar 100% de la mejora en la productividad luego de una crisis.

• En términos estáticos, el nivel del PBI y de la producción industrial se encuentran en un pico histórico.
Desde abril del año 2002 ha habido una expansión de 26% en cuanto al producto total y de 38% en lo que hace al producto industrial.

• En materia fiscal tenemos un superávit fiscal primario como se había tenido en por lo menos los últimos 60 años.

• Los más significativos fueron la liberación del « corralito» y el «corralón», la recapitalización pública y privada de los bancos, la reunificación monetaria, el desendeudamiento con organismos, la salida del default, y el regreso a los mercados financieros de crédito.

• Llegada esta normalización es necesario abordar cuestiones centrales como el bajo nivel de bancarización, y la concentración en los sectores de mayores ingresos. Esta es una tarea conjunta del Estado con los bancos.

Hay que salir del encierro, aceptar que el cliente fácil que fue el Estado durante muchos años, se ha propuesto no volver a entrar en forma neta a este mercado, y en consecuencia llegar al público.

• Hay que garantizar una rentabilidad creciente y genuina en el sector financiero, que esté ligada a la situación de la mayoría de sus habitantes.

• La nación tiene hoy una nueva oportunidad de abrir un ciclo histórico diferente del de los últimos 30 años.

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