22 de agosto 2001 - 00:00

Confirmado: habrá dinero para recomprar títulos

Como ayer adelantó este diario, habrá dinero fresco para que la Argentina recompre deuda a los precios de mercado. Tras la aprobación de la ayuda del Fondo Monetario Internacional, el gobierno encarará una negociación clave para el futuro de la deuda argentina, con el objetivo de conseguir tres cuestiones simultáneas: mejorar el perfil de los vencimientos, bajar la tasa de interés y, lo más importante, directamente reducir el monto de la deuda pública.

El viceministro de Economía, Daniel Marx, señaló que parte del dinero nuevo aprobado por el FMI «podrá ser utilizado para operaciones voluntarias destinadas a reducir la deuda».

El mecanismo que se utilizará todavía está en discusión. Marx no dudó en abrir el juego, al señalar que «la Argentina está dispuesta a escuchar sugerencias de sus acreedores sobre la mejor forma de usar el segundo tramo del aumento de los fondos», consistente en u$s 3.000 millones.

Pero la idea de avanzar en operaciones que permitan reducir el monto de la deuda excede largamente esa cifra.

En lo que respecta al sector financiero, el acuerdo también se refiere a los bancos públicos. El Banco Central se comprometió con el FMI a respetar la aplicación de las regulaciones prudenciales de la misma forma para los bancos públicos como para los privados. Obviamente, la mayor preocupación pasa por la situación del Banco de la Provincia de Buenos Aires, pero también por otras entidades que continúan en manos de estados provinciales.

Un detalle clave de la opera-ción es que los créditos no se aplicarían a nuevas emisiones de bonos. En realidad, serían utilizadas otras estructuras que permiten obtener financiamiento, como préstamos sindicados o fideicomisos.

Esto se debe a que los títulos actualmente en circulación cotizan bajo la cláusula de
«negative pledge». Esto significa que no puede haber títulos del mismo país cotizando con distinta calidad crediticia. El tema fue analizado con abogados en Nueva York y se llegó a la conclusión de que la mejor alternativa sería buscar métodos para tomar dinero fresco de los bancos de inversión.

Una alta fuente del equipo económico reconoció ayer que
«existen por lo menos diez carpetas con distintas alternativas que ya se estuvieron discutiendo con el FMI». Las conversaciones continuarán en los próximos días para llegar a un acuerdo inédito a nivel internacional.

Dentro del Fondo, la cuestión está siendo analizada detenidamente por el nuevo Departamento de Mercado Internacional de Capitales. Se trata de una nueva agencia dentro del organismo, encargada de analizar este tipo de cuestiones.

«Todo será parte de un acuerdo «friendly» (amigable), de ninguna manera estamos proponiendo una reestructuración compulsiva o algo que se parezca»
, explicaban una y otra vez en el Palacio de Hacienda.

La fórmula sería avanzar en una especie de nuevo megacanje conveniente para los inversores y que a su vez tenga consecuencias positivas para la deuda argentina
.

Este esquema fue sugerido directamente por el Tesoro estadounidense. Y precisamente a esto se refería su titular, Paul O'Neill, cuando señalaba que
«la Argentina necesita más inteligencia que fondos frescos».

La apuesta básica es muy sencilla de comprender, pero complicada de implementar. Consiste en los siguiente pasos:

• La Argentina ofrecerá garantías de primer nivel mun-dial para tomar fondos nuevos en los mercados.


Al contar con garantías triple A (las más confiables del mundo) conseguirá financiamiento a tasas bajas, de un dígito.

• El dinero conseguido se utilizará automáticamente para rescatar deuda del mercado. Como los bonos argentinos están cotizando en algunos casos 35% o 40% por debajo de su valor, una recompra a precios «de remate», como los que existen hoy en el mercado, permitiría una fuerte reducción de la deuda.


Recompra

«Si, por ejemplo, consiguiéramos tomar u$s 20.000 millones con este sistema de garantía preferencial, podríamos recomprar unos u$s 30.000 millones de bonos a precios de mercado.» De esta forma, se conseguiría una reducción neta de la deuda de u$s 10.000 millones.

Obviamente, la sola mención de esta posibilidad podría dar vuelta al mercado y permitir una fuerte recuperación de los títulos públicos con la consiguiente reducción del riesgopaís. Si esto ocurre, entonces la aplicación de estas garantías especiales podría perder sentido.

Uno de los escollos a superar en la negociación que se avecina es quién podría aportar los fondos necesarios para garantizar las nuevas colocaciones. Las alternativas, y sus reales posibilidades de aplicación, son las siguientes:

Tesoro de los Estados Unidos: sólo le prestó dinero directamente a México en 1995. Lo hizo a través de una línea denominada Exchange Stabilization Fund, cuya utilización generó tal controversia que quedó totalmente congelada. Ahora sería necesaria la aprobación del Congreso estadounidense para un aporte de este tipo. Por lo tanto, fue descartado.

• Fondo Monetario Internacional:
el problema es que todo el dinero que les presta a los países debe ir atado a una condicionalidad. Pero si se ofrece como garantía, entonces no puede ser un préstamo condicionado. Sin embargo, en el propio texto en el cual el organismo internacional anuncia el acuerdo, se abre la posibilidad de que los u$s 3.000 millones que quedan pendientes de desembolso puedan destinarse al mecanismo de reducción de la deuda.

• Banco Mundial:
la Argentina fue pionera en la emisión de bonos con respaldos especiales. En 1998, el gobierno de Carlos Menem, con Roque Fernández como ministro de Economía, emitió un título respaldado por aportes de esta institución. Lo interesante fue el apalancamiento conseguido: con u$s 250 millones del Banco Mundial se colocó un título cinco veces más grande (u$s 1.250 millones). El título recibió la calificación de triple A para el tramo que garantiza el organismo.

• Agencias internacionales de garantía:
Instituciones como Coface, Hermes y la OPIC (Overseas Private Investment Corporation) se encargan de otorgar garantías especiales para operaciones crediticias. Incluso, varias compañías argentinas consiguieron colocar bonos a muy baja tasa de interés y excelente calificación porque cuentan con garantía OPIC. Esta agencia mixta de los Estados Unidos cubre a los inversores ante el denominado «riesgo político».

Una vez solucionada esta cuestión, otro escollo tiene que ver con la
contragarantía que debería presentar el país para obtener el apoyo.

Por otra parte, como parte de las negociaciones, el gobierno argentino se comprometió a ejecutar la línea contingente comprometida por un grupo de bancos internacional desde 1997 (denominada Fondo Anti-corrida).

Aunque algunos bancos amenazaron con bajarse del acuerdo,
desde el Palacio de Hacienda se sugirió que podrían entablarse demandas legales si alguno no aceptaba entregar el dinero.

Esta línea repo cuenta actualmente con compromisos por u$s 4.700 millones. De ese total, sólo podrían utilizarse inmediatamente u$s 1.500 millones más otros u$s 1.000 millones comprometidos por el Banco Mundial y el BID.

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