Marcelo Mindlin aprovechará la presencia de la presidente Cristina de Kirchner y del ministro de Planificación, Julio De Vido, para anunciar dos novedades:
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El cambio de nombre de Pampa Holding por el más específico Pampa Energía.
Una inversión adicional de u$s 30 millones al plan ya anunciado de unos u$s 450 millones.
Será hoy, cuando el empresario y la primera mandataria inauguren la ampliación en 100 Megawatts de la Central Térmica Güemes, en la provincia de Salta. La turbina, fabricada por General Electric en Estados Unidos, ya tendrá pintada la nueva razón social del grupo que nació como un desprendimiento de IRSA -de la que Mindlin fue socio fundador con Eduardo Elsztain- con el nombre de Dolphin Fund.
Tal como adelantó este diario hace un par de meses, el cambio de nombre implica que Pampa se desprenderá de todos sus activos no ligados directamente al negocio energético. Entre esos activos se cuenta el viejo edificio del Frigorífico Pampa -que fue comprado por el solo motivo de que ya cotizaba en Bolsa- en el barrio de La Boca, parte de un barrio cerrado en la localidad bonaerense de Lobos y otras inversiones menores.
Sin embargo, todavía no está claro qué hará Pampa con el BST (Banco de Servicios y Transacciones), una pequeña entidad financiera adquirida en octubre del año pasado, y que sigue manejada por sus antiguos dueños, Roberto Domínguez y Pablo Peralta. La entidad -a través de la marca Credilogros- tiene como actividad principal los créditos para el consumo.
La otra noticia que dará hoy en su discurso Mindlin es la inversión de u$s 30 millones que se aplicará a «modernizar los sistemas de control» de la Central Piedrabuena, en Bahía Blanca. La cifra se agregará al plan de inversiones por unos u$s 430 millones -ya anunciado- que seguramente el empresario reiterará frente a la mandataria. De esa cifra, u$s 80 millones corresponden al «cierre del ciclo» de Central Güemes que se pone en marcha hoy. Lo que se llama «cierre de ciclo» es aprovechar los gases de la combustión de las otras turbinas para generar energía adicional, en este caso 100 MW, que se sumarán a los 260 MW que entrega hoy Central Güemes.
Parentesco
Curiosamente, la turbina que comenzará a funcionar hoy en Salta es «pariente» de las que utilizan aviones de gran porte como los Boeing 767, o los Airbus 330: en todos los casos las fabrica General Electric (que compite en ese mercado con Pratt & Whitney y la británica Rolls Royce), y se las denomina «aeroderivadas».
La inversión se da en el marco del programa Energía Plus, que si bien no libera totalmente lo que pueden cobrar los generadores, tampoco los encorseta en el tarifario congelado. El precio a que se venderá esta nueva energía será tema de una negociación en la que sin dudas intervendrá el gobierno. El grueso de los fondos que destinará Pampa a proyectos nuevos son los u$s 250 millones que aplicará en «Ingentis», el desarrollo que se hará en la provincia de Chubut con el Estado provincial y la empresa Emgasud como socios. También se cerrará el ciclo de la neuquina Loma de la Lata, una obra que requerirá cerca de u$s 100 millones. En total, una vez completados todos los proyectos, Pampa agregará 458 MW (todos por Energía Plus) a su parque de generación, llevándolo a 2.359 MW.
Además de las centrales térmicas mencionadas, Pampa es dueña de las hidroeléctricas Nihuiles y Diamante en la provincia de Mendoza, y es el accionista principal de la distribuidora Edenor. También es dueña de 50% de la sociedad que controla Transener, la principal distribuidora eléctrica del país; el otro 50% lo comparten la estatal ENARSA y la cordobesa Electroingeniería, de fluida relación con el gobierno.
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