La decisión de los bancos nacionales nucleados en ADEBA y Abappra de negociar su aporte a la obra social gremial puso en aprietos a los bancos extranjeros agrupados en ABA, que se resisten a acordar con el sindicato presidido por Juan José Zanola a la espera de un fallo favorable de la Corte: se trata de la millonaria pelea por el pago de 2% de los depósitos bancarios que OSBA (Obra Social Bancaria Argentina) les exige a las entidades del sistema de acuerdo con lo que establece el inciso f) del artículo 17 de la Ley 19.322.
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Ante las dificultades que viene soportando el personal bancario en materia de prestaciones sociales, los bancos nacionales, especialmente el Macro y el Galicia, decidieron abrir un canal de diálogo con Zanola para evitar mayores dificultades que podrían derivar en consecuencias no deseadas por los mismos banqueros. En las cercanías de Jorge Brito y Eduardo Escasany se cree que un colapso del gremialista podría derivar en un control del sindicato por parte de elementos ultras que dificultarían al extremo cualquier negociación.
Pero esta visión del problema, al parecer, no es compartida por Mario Vicens, el CEO de ABA, que se desentendió de viejos asesores para contratar especialistas externos. Vicens cree que la Justicia no avalará el reclamo de Zanola y, por lo tanto, endureció sus posiciones pese a que el sindicalista ha ofertado quitas sustanciales de intereses y un «waiver» para éstos. Desde la gremial se lo acusó de presunta insensibilidad ante la crisis de la obra social bancaria.
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