Congreso estadounidense avanza en la mayor reforma financiera desde el crack del '29
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Las entidades financieras tendrán que pagar 19.000 millones de dólares para cubrir sus costos.
"No hay forma de ver esta ley como positiva para el sector financiero", escribió Jaret Seiberg, analista de Concept Capital, quien sin embargo señaló que podría haber sido mucho peor.
El compromiso permite a los bancos seguir adelante con las operaciones con tipos de cambio y de interés, que suponen el grueso del mercado de derivados directo de 615 billones de dólares.
Los bancos también podrían participar en canjes de oro y plata y derivados diseñados para cubrir sus propios riesgos. Para ello tendrían que separar las actividades de intermediación que se dedican a intercambios agrícolas, energéticos y de metales, de los canjes bursátiles y de los canjes de certificados de deuda no regulados.
Los legisladores resolvieron otro punto polémico del proyecto alrededor de la medianoche, cuando acordaron que los bancos deberían afrontar restricciones a sus actividades de intermediación riesgosas.
El proyecto transformará el panorama financiero de Estados Unidos. Crea una nueva autoridad de protección al consumidor y brinda a los reguladores nuevos poderes para controlar a las compañías financieras en problemas antes de que puedan lastimar a la economía. Aunque deja intacto el remendado mosaico de reguladores federales que no lograron detener la última crisis, establece un concejo inter-agencias para supervisar los riesgos sistémicos a la estabilidad.
El proyecto también obliga a buena parte del mercado de derivados directos, que empeoró la crisis financiera y llevó al rescate de la aseguradora AIG por 182.000 millones de dólares, a canales más responsables como las agencias de liquidación y los mercados. Los bancos más grandes tendrán que juntar más capitales que eventualmente los ayudan a lidiar con otras crisis. Las agencias calificadoras de crédito, como Moody's Corp , podrían ver a sus modelos de negocios puestos en vertical por los reguladores que quieren resolver conflictos de interés. Y los emisores de tarjetas de crédito, como Bank of America , probablemente tengan que reducir las comisiones de transacción que cobran a los comerciantes que usan sus tarjetas.



