26 de diciembre 2001 - 00:00

Congreso estudia el nuevo título

El Congreso comenzará a analizar desde hoy las variantes posibles para la emisión de la tercera moneda que anunció Adolfo Rodríguez Saá. Hasta ahora se estudian dos posibilidades que básicamente plantean la intervención o no del Congreso y el Banco Central en la emisión: lanzar un bono similar al actual Patacón con la sola intervención del Tesoro o una nueva moneda de curso legal y forzoso. Esta última posibilidad comenzó a tomar cuerpo ayer cuando Carlos Ruckauf, después de una reunión con el Presidente, anunció que se enviaría al Congreso el proyecto para la creación de la tercera moneda. Las preocupaciones hoy giran en torno al volumen de la emisión y a la posibilidad de provocar efectos inflacionarios.

Los legisladores ponen como ejemplo de los peligros en cierne la existencia de alzas en los precios durante los últimos dos días. La decisión que se tome en torno a la tercera moneda definirá si el Congreso debe intervenir o no en el proceso de lanzamiento de los nuevos valores. La Constitución le otorga al Poder Legislativo la facultad de fijar la moneda de curso legal.

«La tercera moneda es una salida de transición y está bien si no se abusa. De lo contrario, es emisión lisa y llana
. Es una preocupación legítima pensar en los efectos inflacionarios. No se puede emitir en forma infinita», dijo ayer el bonaerense Jorge Remes Lenicov, abonando la polémica sobre la forma de emitirla.

De hecho, algunos diputados ya han opinado que sería preferible emitir directamente pesos y no apelar a un nuevo esquema monetario, aunque sin avanzar en los posibles efectos inflacionarios.

Hoy existen dos variantes posibles para emitir una tercera moneda o un sucedáneo de moneda destinado a impulsar el consumo:

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La primera sería una nueva moneda que circularía en paralelo al actual peso, pero que no sería convertible. La autorización para su emisión quedaría en manos del Banco Central, como sucede en la actualidad con el peso y sería, claramente, de curso forzoso.

La técnica para emitirla comenzaría con la emisión de una letra que el Tesoro nacional deposita en el Central como activo que respalda la nueva moneda
.

El Banco Central emite, entonces, por orden del Tesoro, los billetes de la tercera moneda y los distribuye para que comiencen a operar como medio de pago. La diferencia es que éstos no tendrán el respaldo de la convertibilidad, y el valor dependerá directamente de la confianza que tenga el público. Es decir, la letra del Tesoro es el activo y los billetes emitidos, el pasivo para el Estado: todo marcharía bien si la confianza es suficiente para el público.

* La segunda variante sería una emisión de bonos por parte del Tesoro como letras de curso forzoso, pero sin intervención del Central
. El procedimiento sería similar a las emisiones de bonos que realizan las provincias y que se utilizan como sustituto de moneda, pero con el respaldo de la Nación o el sistema de LECOP que representa deuda provincial.

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