Waldo Farías es pingüino auténtico, del corazón de Néstor Kirchner (se dice que es uno de los hombres que más sabe de los fondos de la provincia de Santa Cruz que se giraron al exterior). Fue ministro de Economía de esa provincia. Fue presidente de la Lotería Nacional apenas Kirchner pisó la Casa Rosada. Después pasó como director del Banco Central y era mencionado como el funcionario de control del presidente de la Nación sobre el nuevo titular Martín Redrado. Ahora, por decreto del Presidente, pasaría a desempeñarse en setiembre como superintendente de bancos, dentro del Banco Central pero con independencia. Obviamente, responderá a Kirchner. Va a sustituir a Jorge Levy, el contador personal de Eduardo Duhalde que llegó a esa función por esos secretos del bonaerense. Cuando alguien más político que técnico pasa por los cargos que tuvo y tiene Farías, se fruncen algunos entrecejos. Igual a los bancos les gusta un superintendente del sector «con llegada».
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario