Ayer, por la mañana, los representantes de la SEPI en Buenos Aires, Emilio Cabrera y Jorge Cubero, convocaron de urgencia a los cinco gremios aeronáuticos que ya firmaron un acuerdo para reducir salarios y reconsiderar las condiciones de trabajo. La empresa indicó que su intención «no es llevar a la quiebra a Aerolíneas», pero, insistió, al igual que la ministra Patricia Bullrich, el futuro de la compañía local «es cuestión de horas, porque no se sabe cómo van a reaccionar los acreedores, y algunos de los más importantes, como Aeropuertos Argentina 2000, podrían pedir la convocatoria».
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La SEPI no logró el viernes autorización del Consejo de Ministros de España para girar capital de trabajo a Aerolíneas, aun cuando todavía no esté cerrado un acuerdo con los gremios (ver nota aparte), pero, sin embargo, habría arreglado con los principales proveedores para poder seguir volando por lo menos como lo está haciendo desde principios de mayo, a un nivel de 40% de los vuelos. (Según la empresa, «se cubren todos los destinos pero disminuyeron las frecuencias».)
Además, ya pagados el viernes los sueldos de abril con el aporte de capital del gobierno de Fernando de la Rúa, el miércoles, por ser el cuarto día hábil del mes, la empresa tendría que pagar los sueldos de mayo, para lo cual, afirmó, no tiene fondos y ya no puede contar con el respaldo del Estado argentino. Según la vocera de la empresa, «el objetivo es tratar de cerrar el acuerdo con los cinco gremios que firmaron el acta, porque está bastante avanzada la modificación de los convenios, pero falta acordar la reducción salarial».
Los cinco gremios que firmaron el actaacuerdo son los pilotos de Aerolíneas y los de Austral, el personal jerárquico, el personal técnico de vuelo y los administrativos. Pero ayer no hubo acuerdo sobre reducción salarial, según la vocera empresaria, y en principio podría haber dificultades en ese aspecto aun con los gremios más proclives a negociar.
Por ejemplo, los pilotos aceptarían hablar de reducción salarial si se les garantizan 85 horas de vuelo mensuales. En cambio, rechazarían la rebaja si se trata de una menor cantidad de horas de vuelo. Porque a 40 horas mensuales, los pilotos pierden el premio por productividad que les incrementa el salario en 30% y a 70 horas pierden 20% de esa bonificación.
Conflicto
El problema, además, plantea un conflicto interno dentro del gremio de los pilotos, ya que los más jóvenes, que vuelan menos horas, podrían ser los más perjudicados por la rebaja salarial que pretende la SEPI. Por lo cual, queda en evidencia que aun cuando el gremio de los técnicos hubiera firmado el acuerdo con la sociedad española, están planteados problemas todavía no resueltos con los otros sindicatos.
En cuanto a los técnicos, las fuentes de la empresa dijeron «haber flexibilizado la posición inicial y estar esperando la contrapropuesta de Ricardo Cirielli», aun cuando éste ya la presentó en Madrid el lunes pasado y logró cierto respaldo de Cabrera, frente a la intransigencia del presidente de la SEPI, Pedro Ferreras.
Con todo, el problema de Aerolíneas no es una cuestión gremial, ya que el ahorro previsto en el plan director por costos laborales sería de 25 millones. Y aun cuando la aplicación del proyecto podría llevar la suma a 60 millones por mayor expulsión de personal, ante el cambio de las condiciones laborales, sería muy poco frente a la pérdida de más de 360 millones que tiene Aerolíneas.
Dejá tu comentario