10 de septiembre 2007 - 00:00

Corregirán hacia arriba naftas y gasoil y subsidiarán más a lácteos

Trascendió que el gobierno permitirá que aumenten naftas y gasoil hasta 7% de aquí a fin de año. Al igual que en la mayoría de los productos, ya resulta insostenible el plan oficial de contención de subas. Lo preocupante es que se mantiene la política de subsidiar todos los productos sensibles. Ya pasó con la papa, y ahora se repetirá con la leche. Pero la billetera oficial ya está casi vacía, con el desborde del gasto público que se viene operando, que creció a un ritmo de 55% en los últimos meses. Insostenible. En el INDEC lejos se está de regularizar la medición de los precios, e inclusive, a raíz de las últimas afirmaciones, se descuenta que tampoco Cristina de Kirchner, en caso de ganar las elecciones de octubre, transparentará al organismo.

Según estimaciones reservadas de las empresas petroleras, al finalizar este año los precios de las naftas y del gasoil crecerían entre 10% y 14%, incluyendo en ese dato los aumentos ya registrados, que superan actualmente la mitad de los porcentajes a que se llegaría en diciembre.

El dato explica lo que desde distintos medios se plantea como diferencias de precios importantes entre estaciones de servicio de una misma empresa y en distintos lugares del país. Expertos en el negocio consideran que el ajuste «entra dentro de lo previsible ya que es insostenible que los valores de los combustibles se mantengan en torno a los niveles de febrero de 2003, considerando cómo se movieron en estos cuatro años los precios internacionales». (De 25 a 70 dólares.)

De una manera simplificada, puede decirse que el esquema consiste en :

  • Aplicar los incrementos en forma salpicada en estaciones de todo el país, con mayor impacto en las ciudades más apartadas, por la incidencia de los fletes, el tamaño de los mercados y la menor repercusión mediática.

  • Cuando las subas se reflejan en medios de prensa de carácter nacional, la Secretaría de Comercio Interior de Guillermo Moreno convoca públicamente a petroleras a dar marcha atrás. El retroceso en general es menor que el avance y también se aplica de manera salpicada.

  • Podría decirse que el gobierno de Néstor Kirchner, Moreno incluido, hace como si no advirtiera lo que ocurre, en parte porque reconocería que los aumentos ya no se pueden parar, pero sobre todo porque al subir los precios, también aumenta la recaudación impositiva por el impuesto a los combustibles, el IVA y otras tasas.

  • Pérdida

    Según un cálculo de consultores privados, las petroleras perderían alrededor de $ 0,60 por cada litro de combustible vendido. El cálculo considera que:

  • El costo de comprar un barril de crudo es de 43 dólares en promedio en la Argentina, porque las productoras deben venderlo al precio internacional (70 dólares), descontando la retención a la exportación, es decir al mismo precio que obtendrían en el mercado internacional.

  • Pasado a pesos, a un tipo de cambio de $ 3,20, un metro cúbico de petróleo ronda $ 800 (por su calidad, hay crudos más caros y otros más baratos), lo que equivale a $ 0,80 por litro.

  • Los costos de refinación, amortizaciones, combustibles para consumo propio y los productos de menor valor relativo que se obtienen al refinar un metro cúbico de petróleo ( fueloil, asfalto), que representan 30% de la producción de una refinería, suman en conjunto $ 0,60 por litro.

  • A esto se suma la pérdida proporcional por importar gasoil, que se estima en 150 dólares por metro cúbico, o $ 0,15 por litro.

  • Todos los ítems anteriores darían un costo de alrededor de $ 1,45 (cada petrolera importa menos de 12% anual de gasoil de lo que produce), mientras a la salida de refinería, las naftas y el gasoil tienen un valor de $ 0,80 a $ 0,90. (El resto hasta constituir el valor al público son el margen para el estacionero e impuestos.)

    La diferencia entre el costo y el valor salida de refinería es lo que arrojaría la pérdida de $ 0,60 por litro. Este cálculo, sin embargo, rige sólo para las refinerías que no tienen petróleo propio, como Shell y Esso, en la Argentina. En tanto, la situación es distinta para Repsol YPF y Petrobras, que tienen petróleo, con un costo de extracción que, sumada la ganancia, no supera 16 dólares por barril en nuestro país.

    Para justificar la estimación, los consultores que la elaboraron sostienen que en una petrolera internacional cada unidad de negocio tiene sus cuentas propias, porque ellas también obtendrían 43 dólares por barril si exportaran el petróleo en vez de refinarlo.

    Por otra parte, las petroleras aun sólo considerando el negocio de refinación y comercialización, compensan las pérdidas con la venta de lubricantes y con las exportaciones de naftas que tienen 5% de retención.

    Pero también hay expertos que creen que en dos años la Argentina tendrá que importar ciertos tipos de petróleo cuya producción está declinando (cada refinería está preparada para rendir más con determinada variedad de crudo).

    Por eso consideran que es inevitable el ajuste gradual hacia precios más relacionados con el mercado internacional. Además, valores más razonables, aseguran, permitirían ir poniéndole algún límite al crecimiento de la demanda local que desconoce por ahora que el petróleo comienza a declinar y que las reservas se ubican en lugares conflictivos, lo que empuja al alza.
  • Dejá tu comentario

    Te puede interesar