El desmanejo de la política de control de precios mostró ayer una nueva fisura cuando el gobierno, a través del superintendente de Servicios de Salud, Héctor Capaccioli, se manifestó contra los aumentos anunciados de las cuotas de las prepagas de 22% promedio. Aseguró que les exigirán a las compañías «que envíen nuevas facturas a los clientes o que devuelvan a través de una nota de crédito el monto que cobraron de más». Según el funcionario, el único ajuste que se puede hacer al plan vigente a diciembre es de 2% en enero más otro 4% en el resto del año. Pero a cambio los afiliados deberán afrontar pagos adicionales ( copagos) por cada consulta médica o estudio que realicen, con lo cual el costo de la atención médica superará el 6% que acordó el gobierno.
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La preocupación oficial es que el aumentode las prepagas prácticamente no incida en el índice de inflación de este mes, evitando que se produzca un fenómeno como el de 2005 (cuando subieron 10% la cuota). La única manera, entonces, es directamente prohibir que se aplique la suba de 22%, permitiendo sólo un incremento de 2%.
Enero es uno de los meses más complicados en materia de precios debido al salto que se produce sobre todo por la temporada turística. Si a esto se suma un incremento tan elevado del rubro salud más el aumentode los cigarrillos, la consecuencia podría ser un salto indeseado del índice que mide el INDEC. Se descuenta, aun sin el efecto de las prepagas, que la suba de la inflación no será inferior a 1%.
El esquema que tiene pensado aplicar la Superintendencia de Salud es el siguiente.
Un determinado plan que ofrece una prepaga, por ejemplo el «Azul», sólo puede ser incrementado 2% en enero junto a la aplicación del esquema de copagos.
No puede aplicarse sobre el mismo plan un aumento de 22% como el que comunicaron las compañías hace dos meses.
Para aplicar incrementos de esa magnitud, las prepagas deberán ofrecer un nuevo plan, por ejemplo el «Verde», que difiera del anterior, y que contemplaría otros beneficios no médicos pero sin copagos.
El detalle es que las empresas recién podrían comunicar los aumentos de 22% durante enero, por lo que deberán dejar pasar 60 días para hacerlos efectivos (porque en teoría se trata de un plan nuevo), con lo cual recién podrían aplicar las subas en abril.
El problema es que aún no está claro que la gente elija pasarse a un sistema de copagos, debido a que torna mucho más incierto el costo real de la prepaga. Mucha gente preferiría, en realidad, terminar pagando más pero tener certeza sobre los beneficios y el costo de la prestación que recibirá.