9 de agosto 2006 - 00:00

Crecen los consumos en cuotas

Ocho de cada diez argentinos de clase media están pagando alguna cuota porque la gente comenzó a perder el miedo a endeudarse luego de la crisis, según un estudio privado presentado ayer.

El trabajo, elaborado por la consultora D'Alessio y difundido en el marco de un encuentro organizado por la Asociación de Tarjetas de Crédito ( ATACyC), revela además que 83% de los consultados prevé en los próximos seis meses comprar con tarjeta. Pero también 60% de los encuestados se esperanza en que en los próximos doce meses terminará de saldar sus deudas, al menos «las más pesadas».

El sector socioeconómico más alto («ABC1») está endeudado por 10% de sus ingresos, y cancelará esa deuda en tres meses; el siguiente («C2») debe entre 120% y 20% de sus ingresos y saldará su deuda dentro de los próximos seis meses. Los sectores más bajos («C3/D») deben 30% de lo que ganan, y no podrán cancelar esas obligaciones antes del año. De acuerdo con el estudio, las compras a crédito con tarjetas crecieron 50% en los últimos 12 meses. Además, las compras en 12 pagos ya representan 25% del total. Del trabajo surge que 8 de cada 10 argentinos están pagando algún tipo de cuota (68% a raíz de una compra con tarjeta de crédito).

La consultora extrae como conclusión de su estudio que los consumidores comienzan a perder el miedo a endeudarse, y que intentan reconquistar los niveles de consumo precrisis. Agregan que en los primeros siete meses de 2006, el stock de créditos creció 38%, llegando a $ 10.165 millones. En este marco, las compras a crédito en varios pagos con tarjeta se incrementaron 50% y representan ya 42% de las transacciones. Las compras en doce pagos ya representan 25% del total, cuando hace apenas dos años, las adquisiciones en mensualidades eran sólo 30% del mercado.

De todos modos, los consumidores aún manifiestan cierta aprensión para usar más libremente sus plásticos: entre las razones citadas para esta autolimitación se cuentan altas tasas de interés, una supuesta falta de confiabilidad en caso de que se presente algún inconveniente e ignorancia del contenido de la «letra chica» de los contratos.

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